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Pasajes - Los Hermanos Pincheira


En cada generación hay una puta y un ladrón.  El freno de la puta es su conciencia; el castigo, a veces el del ladrón. 

Los enfermantemente destacados hermanos Pincheira fueron los líderes de una conocida y erradamente pregonada banda de bandoleros y abigateadores chilenos, que entre los años de 1818 y 1832 asolaron impunemente varias regiones del sur de Chile y Argentina llegando hasta la ciudad de Buenos Aires.  Estos salvajes forajidos se acoplaron a la causa Realista (descaminadamente por supuesto) y lucharon en contra de los Patriotas uniéndose entonces a la causa Realista durante la guerra por la Independencia de Chile.  Los Pincheira se educaron bajo el enajenado sobradillo de los frailes Franciscanos, así que no es ninguna sorpresa la calaña de comparsa que terminaron siendo.  La "causa Realista" no era nada de realista dado que el Rey de España pretendía ejercer dominación en unas tierras ajenas y desconocidas a más de 11.000 kilómetros de distancia de su reino y empotradas en la "Región Antártica famosa". 

Este pobre reyecito no sabía de que esta región de la que él hablaba era: "Chile, fértil provincia y señalada en la región Antártica famosa, de remotas naciones respetada por fuerte, principal y poderosa; la gente que produce es tan granada, tan soberbia, gallarda y belicosa, que no ha sido por rey jamás regida ni a extranjero dominio sometida."  Se lo dijo un español mismo, pero el rey no quiso escuchar, y consecuentemente los españoles lo averiguaron poco después "Por la Razón, o la Fuerza", y a un alto precio.

Todos los bandoleros Pincheira fueron hijos legítimos de Martín Pincheira.  Martín Pincheira había estado empleado como peón en la hacienda de Manuel De Zañartu, localizada en la criolla ciudad de Parral.  El hacendado Manuel De Zañartu que posteriormente como otros hacendados de la región, les proveyó a los Pincheira con ayuda económica, acto traidor por el cual fué declarado enemigo de la patria.  Esto demuestra que la familia completa de los Pincheira y los truhanes que les apoyaron, contrario a lo que algunos perjuros, renegados e ingratos antipatriotas insidiosos sugieren, es indigna de haber sido Chilena, y que en un absurdo e ignorante esfuerzo tratan de romantizar esta bazofia en una estulta y concúbita comedia cinematográfica de mal gusto.

La deshonrosa prole Pincheira estaba compuesta por cuatro hermanos y dos hermanas, desgraciadamente todos nacidos en Chile.  Estos rufianes fueron: Santos, Pablo, Antonio, José Antonio, Rosario, y Teresa.  Los hermanos Pincheira comenzaron a robar y a cometer toda clase de delitos desde 1817, el mismo año en que nació  Guillermo III de los Países Bajos, Rey de los Países Bajos y Gran Duque de Luxemburgo.  Los Pincheira eran originarios de la zona de Parral, ciudad fundada por el Viceroy del Perú Ambrosio O'Higgins, quien llamó originalmente a la ciudad "Villa Reina Luisa" en honor a la esposa de Carlos IV.  El actual Parral está localizado al norte de la ciudad de Chillán, nombre que en Mapudungún significa "Silla de Fuego" debido al volcán de sus cercanías.

Antes de estos obscuros acontecimientos familiares que afectarían a tanta gente, los Pincheira trabajaron al igual que su padre como peones de la hacienda del rebelde realista Manuel De Zañartu.  Antonio, el mayor de los Pincheira llegó a ser cabo del Ejército Realista y combatió bajo los blasones del Rey Ferdinando VII de España en la Batalla de Maipú.  El Rey Ferdinando VII de España fué dos veces Rey de España: en 1808 y desde 1813 a 1833.  Este último período está en controversia con José Bonaparte. 

Como las huestes Chilenas le sacaron la cresta a los Realistas en dicha batalla (Maipú), Antonio volvió a su tierra y comenzó sus correrías malintencionadas, arrastrando en ello a sus entorpecidos hermanos.  Dicen por ahí que Antonio Pincheira seguía convencido de la causa de la Corona Española, pero esto no le excusa el convertirse en un bribón asesino y sinvergüenza, el delincuente y maleante vulgar que terminó siendo con su pandilla de hermanos y hermanas; de manera que no hay ninguna controversia para su calificación como un despreciable villano puro.

Lo más curioso de esto, es que esta banda de malhechores contaba con el respaldo y el apoyo de varios sectores de la iglesia católica, esa lepra religiosa la que siempre inmiscuye su larga y sucia narizota en asuntos ajenos y que no le incumben; y estos descarados y descarriados "hombres de dios" auspiciaban hechos como asalto, saqueo, violación, y el rapto de mujeres a cambio de recompensa; como fué el caso específico de Trinidad Salcedo, por cuya libertad exigieron "una carga de vino que terminó en el vientre de los curas, dos cargas de harina para los cuarteles Pincheristas, y 200 pesos en Plata para el bolsillo de los Pincheira".  Estos hechos verídicos constan en el archivo del Ministerio de Guerra de la República de Chile.

También recibían sostén de muchos hacendados realistas como Clemente Lantaño, un terrateniente de Ñuble; y además el concubinato político del Cabildo de Chillán los apoyaba en sus correrías.  Hoy en día, todos estos traidores y facinerosos han encontrado una carrera profesional análoga como políticos deshonestos; y de los curas degenerados, pues ya todos sabemos dónde éstos terminan.  No es coincidencia que Satanás rime con sotanas.

Estos malandrines de apellido Pincheira consiguieron hacerse de un extenso refugio en las zonas altas de la cordillera de Chile, en frente de Parral, asilo que era un auténtico poblado con cientos de mujeres secuestradas, y toda clase de bienes robados y mal habidos.  Algo así como el Congreso, pero un poco más extenso.

Alarmado con esto de la guerra de la Independencia en Chile, el guatón sinflón del Virrey del Perú, Joaquín de la Pezuela Griñán y Sánchez Muñoz de Velasco, le encomendó a otro traidor de nombre Vicente Benavides para organizar y mantener resistencia armada en las posesiones de la corona en el sur del país, y para ayudarse; compró el apoyo de los grupos indígenas de la zona como los Pehuenches.  Benavides controló por un tiempo los territorios rayanos al sur del río Biobío que estaba fraccionado en tres frentes.  Los llanos centrales estaban a cargo de Benavides; un infeccioso cura entrometido y depravado de nombre Juan Antonio Ferrebú (que rima tan bien con Belcebú) quien servía al dinero y no a su "dios", comandó el sector costero; y los ladrones Pincheira se dedicaron al área cordillerana.

La buenas noticias son que Benavides fué justamente fusilado en 1822.  Le sucedió Juan Manuel Picó, quien fué honestamente asesinado solo dos años más tarde, y en ese mismo año el cura Ferrebú visitó a sus demoníacos compinches cristianos (Súgart, Lucifer, Frimost, Astaroth, Silcharde, Bechard y Guland, ¿sabía usted de ellos?) en el infierno después de haber sido justicieramente fusilado.  Desde ese momento, José Antonio Pincheira se adjudicó la excusa de la responsabilidad de la guerrilla, con lo que se auto-otorgó amplia licencia para delinquir, y lo hizo ininterrumpidamente hasta su derrota en 1832, el mismo año en que Ecuador se anexó arbitrariamente las Islas Galápagos.

Un poco de Historia

Con el tiempo y el reclutamiento de forajidos, el número de bandoleros en las huestes  Pincheira incrementó grandemente y se habló de que su alguarismo fué de alrededor de unos 1.000 hombres de a caballo, y todos sometidos a un caudillaje monolítico jerarquizado militarmente; algo así como un dictador con pañales sucios.  La mayoría de este contingente estaba formado por bandidos netos, ex-presidiarios, y convictos fugados de la ley, en otras palabras, la crema y nata del espíritu político socialista.

La Alianza con los Pehuenches

Desde el año de 1822, los Pincheira trabajaron en la artesanía de alianzas con los poco honestos Caciques Pehuenches, quienes le permitieron asentarse a ambos lados de la Cordillera de Chile, no solo sin molestarlos, pero cubriendo y protegiendo sus andanzas.  Los principales arbotantes y asentamientos que los Pincheira establecieron en Chile durante esa época fueron las instalaciones y permanencias ubicadas en Los Maitenes, un pequeño lugar enclavado en la cordillera; en Roble Huacho (ubicado en medio de un bosque en la región de la Araucanía); y la infausta cueva de los bandidos Pincheira localizada a 67 kilómetros de la ciudad de Chillán. 

Una vez visité la triste y ridícula Cueva de los Pincheira cuando mis jóvenes plantas aún se entrenaban en el arte de explorar y transitar este (aparentemente) redondo planeta.  La cuevita no tenía nada de épico o extraordinario, en efecto; ¡ni parece cueva!  Es apenas un triste socavación natural en la roca que no tiene NADA DE CUEVA y que en un día lluvioso y con viento, no presta ninguna protección.  ¡Vaya cuevita!  Ni el Milodón la aceptó como morada, ni las vacas, y ni los leones o los coyotes porque ni para guarida o cubil servía.  Si usted puede mirar a la "cueva" ésta, ¡se dará cuenta de que es pura mala cueva!

Esta desproporcionada pseudo- gruta se declaró Patrimonio Histórico Nacional ¿...¿Qué más se podría esperar de la falta de entelequia mental de algunos políticos orgullosos de sus hediondos pasados?  ¿Qué cosas, no?

Además de los asentamientos en Chile, los Pincheira tenían establecimientos en el extenso territorio Argentino.  Tenían colonizaciones en el valle de Varvarco (el asentamiento de Matancilla) y en la laguna Epulafquén en el territorio Neuquino.  Por el sur, comprendían  un afluente del Neuquén llamado río Agrio; en la zona de Butalón (los asentamientos de Malal Caballo (quién sabe de dónde habrán sacado el nombrecito éste), Raja Palos (sin comentarios), y Guañacos a la vera del río del mismo nombre en el Departamento de Minas.  Estos fértiles y protegidos valles eran utilizados principalmente como campos de engorda  para el ganado robado en la Provincia de Buenos Aires, antes de contrabandearlo a Chile.

No hay necesidad de repetir que los hermanitos Pincheira eran una plaga pandémica habitual.  No contentos ni satisfechos con delinquir en esta gran zona sudamericana, estos prevaricadores de pandilla atacaron la ciudad de Mendoza.

Tuvieron también asentamientos al sur de lo que es la Provincia de Mendoza.  Estos asentamientos se llamaban Jirones, Payén Matru y El Manzanito.  En lo que ahora se llama la Provincia de La Pampa; establecieron poblados renegados en Chical Có, Limay Mahuida, y Chalileo (vaya nombrecitos, ¿no?).  A esta última –Chalileo- le cambiaron el nombre a "Isla de los Pincheira".  Más tarde, el billonario griego Aristóteles Onassis les copiaría esta magnífica idea de tener una isla propia.   

La "Isla de los Pincheira" no era solamente un lugar para darse categoría y estatus social, sino que también era un punto estratégico de control y supervisión de las rastrilladas a lo largo de las orillas del río Chadileo, el que está cerca de laguna Urre Lauquén; desde donde se desataban los asoladores malones en contra de los ciudadanos honrados y trabajadores de Chile y Argentina.  Para poder perpetrar estos asaltos en forma fulminante y cruzar rápidamente la cordillera de ida y vuelta, estos reos morales disponían y controlaban el paso cordillerano llamado Boquete de Alico, que es un paso fronterizo localizado en la zona centro-sur de Chile (y Argentina) cerca de un poblado chileno de nombre San Fabián de Alico; que es la  capital de la comuna precordillerana de San Fabián, en la Provincia de Ñuble, de la Región del Biobío, y con una escasa población de alrededor de 1.400 cordilleranos habitantes.  Nicanor Parra y Violeta Parra nacieron en San Fabián de Alico.

Los últimos Estertores

Después de muchas barrabasadas y una larga y sangrienta historia, la mayoría de los Pincheira y sus seguidores fueron derrotados, apresados y ejecutados como los sarnosos animalejos que siempre fueron.   Estos maleantes asesinos no fueron nada parecidos a Robin Hood, sino que fueron una pandilla ignorante de vulgares forajidos.  Los hermanos Antonio, Santos, Pablo y José Antonio Pincheira se alzaron contra las tropas patriotas de su propio país en 1817 y durante 15 años mantuvieron una vergonzosa guerrilla en nombre del Rey de España, una despreciable y barata excusa para disfrazar el beneficio de sus propias y desviadas inclinaciones.  

Estos malditos proscritos asaltaron, saquearon, violaron, asesinaron, robaron, y raptaron  cobardemente inocentes e indefensas mujeres a cambio de recompensa (con el apoyo de la iglesia, ¿habré mencionado esto anteriormente?).  Cualquier licencioso que encumbre y vanaglorie a estos criminales; es un perfecto imbécil, un magistral e insensato cretino, y por supuesto; un traidor a la Patria.

José Antonio Pincheira fué el último maleante de la familia quien anduvo fugado por un tiempo, y después de entregarse cobardemente a las autoridades Chilenas y obtener una amnistía por sus delitos (por supuesto viniendo de sucios y deshonestos políticos interesados de la época), fué contratado como empleado en la hacienda del Presidente José Joaquín Prieto Vial, otro individuo que nunca pudo explicar el por qué de su irresponsable proceder; y por qué le dió asilo y protección a un ladrón asesino.   Las deshonestas e indecorosas historias que se cuentan de Joaquín Prieto, este hombre de tan alta posición y tan baja ralea quizá sean ciertas después de todo...  (Estoy seguro de que este "mago de las finanzas" y jefe de las Tropas Peluconas, estaba en clandestina connivencia hetaira con Joaquín Murrieta Orozco).

Esta desgraciada bazofia humana, el último criminal mañoso de la familia Pincheira, José Antonio; el que no fué menos culpable que ningún otro criminal, murió viejo y siempre traidor a la Patria, rodeado de unos hijos llenos de vergüenza, descrédito y humillación; dejando una enferma huella y una distorsionada leyenda detrás de su pusilánime y vergonzosa vida.  Los Pincheira fueron unos humanos tan pequeños, tan pequeños como la nimia conciencia que nunca tuvieron.

¡Que jamás tengan paz en el infierno Pincheiras desgraciados!


El Loco

Promoción Maristas 1972 - 2012, 40 Años de Vida y Logros

Dedicatoria

El 26 de Abril pasado recibí un sucinto email de Héctor Villena compartiendo una inquietud que quería desarrollar para recordar y celebrar los 40 Años de nuestra promoción.  Me pedía algunas líneas en las que le facilitara ayuda poética, lírica, creativa, simbólica y de toda la sinonimia que se me pudiese ocurrir; para adosarla a la conmemoración que Héctor estaba preparando.  "Mándame unas cuantas líneas e ideas para esta generación -no perdida- sino re-encontrada…" me dijo cándidamente en su email, para "una generación de incisivos al viento y con destino provisorio como los agitados años 70’".

Aquí fué donde me entró el pánico: las palabras: poética, lírica, creativa, simbólica no son simples palabras, sino acabados conceptos de una riqueza inmensurable.  "Yo no soy nada de eso" – me dije a mí mismo y me quedé pensando en las palabras de Héctor...   

Después de unos dubitativos y profundos instantes decidí que este evento necesitaba de estos conceptos, y aunque sin tener las cualidades necesarias para describir las emociones de tan magno evento; pero como soy loco, me decidí a abordar el papel, y también porque ya mi pluma estaba inquieta por salirse de un tintero sin sombras.

Y entonces escribí.  Escribí untando mi pluma en mis memorias garrapateándolas sobre una límpida y blanca hoja de papel, límpida y clara como las vidas nuestras de aquellos días.   Gracias Héctor por despertar mi inspiración y mis deseos.  A nombre de Héctor Villena y mío, les dedicamos este escrito con indeleble cariño a nuestros Maristas del '72.


Promoción Maristas 1972 - 2012, 40 Años de Vida y Logros

El día 22 de Marzo de 1972 comenzaban otra vez las clases en el Instituto Alonso de Ercilla de los Hermanos Maristas en Santiago de Chile, en una mañana clara y soleada, llena de encuentros y abrazos.  Una marea incontenible de sonrisas inundaba las aún frías baldosas verdes del patio que nos recibía con nostalgia una vez más, por última vez...

A los profesores y a los Hermanos les faltaban manos para saludar al gentío que les rodeaba, y los alumnos nuevos miraban alrededor con desconcierto y timidez, pero los Maristas son tan cariñosos, que nadie se sentía excluído o extraño en esta gran Casa de Enseñanza.

La campana que llamaba al orden estaba silente, respetando este coloquio de reencuentro.   En ese momento ninguno de nosotros nos imaginábamos lo sacudido que ese año sería, ni los acontecimientos que éste año nos reservaba en su cubil sin fondo; resonantes hechos que cambiarían los destinos y el futuro; no solo del país, pero también el albur de nuestras desenredadas, despreocupadas y promisorias vidas.

Pero cada uno de nosotros, los indelebles caudillos de nuestra Promoción del año de 1972, llegamos a este día inicial de clases que sería nuestro último año, uno a uno, poco a poco, inconscientemente y a lo largo de muchos años, para  finalmente darnos cita con el destino en este minúsculo, pero tan importante punto del planeta, en donde la historia nos escribió en sus anales con letras y estandartes de oro.  Durante este pingüe año, nos amalgamamos para siempre en una mentalidad; en un ente singular, magnífico y creador, en una colectividad humana de hombres excepcionales, y que en ese día final; lejano ya, el día de nuestra graduación en el colegio Marista de Don Alonso de Ercilla y Zúñiga, nos precipitamos con gran ilusión a la vida sin olvidar quienes éramos, ni como éramos.  

¿Han pasado ya?, ¡y no sé cómo!, 40 años desde ese magnífico y feliz día, ese día que fué meta, y que fué partida.  Recuerdo que fuimos juntándonos de a poco desde el Kinder, gota a gota, como las gotas de las lluvias de la Primavera que caen limpias y brillantes desde el éter sobre la escarpada y abrupta ladera de una gran montaña, nos juntamos poco a poco como el polvo de las estrellas se acumula en esos inmortales sueños nuestros.  Estas partículas entonces se comenzaron a unir a otras que llegaban; y lentamente comenzamos a unirnos y a desplazarnos imperceptiblemente al principio, bajo el amable y amante ojo vigilante de los abnegados Hermanos Maristas, formando el origen de un pequeño y frágil manantial que intentaba viajar hacia el lugar desconocido que nos  esperaba allá abajo, en el gran valle de la vida.

Durante nuestra jornada por las aulas, nos fuimos puliendo paulatinamente a medida de que  estrellábamos nuestras rudas e inacabadas aristas en contra de aquellos libros y textos de estudio, mientras que nuestros profesores y nuestros magnos educadores nos pulían magistralmente con dedicado amor y firmeza esas aún afiladas esquinas de nuestras salvajes  pero inocentes y precoces naturalezas; y así, poco a poco, día tras día y con paciencia infinita, ellos lijaron nuestras asperezas y alteraron nuestras alocadas direcciones, y nos moldearon con el mismo cariño con que se moldea la arcilla de Pomaire, y agrandaron nuestro tamaño de hombres, y no descansaron hasta que nos pusieron en el umbral de nuestros futuros, en la plataforma de nuestros sueños, desde donde cada uno de nosotros comenzó a inventar la heroicidad y la tenacidad con que ahora vivimos nuestras vidas.  Y somos fuertes porque no nos hemos olvidado de que un día fuimos débiles, y porque nunca abdicamos nuestra iniciativa.

Y los Hermanos Maristas, ¿quiénes eran estos hombres tan extraordinarios?  ¿De dónde venían?  ¿De qué estaban hechos?  ¿Qué les inspiraba?  ¿Qué alimentaba sus corazones incansables?  ¿Qué magnífica luz alumbraba sus estupendos caminos?  ¿Y de qué estaban hechas sus deleitosas almas?

Españoles no eran porque los españoles de España no eran así, nunca lo fueron; estos hombres eran españoles de Chile, extraterrestres que nos trajeron una nueva misión y una más amplia visión, un nuevo enfoque cosmológico, una inmaculada educación, y más que nada, una inédita esperanza y un nuevo nivel de calidad humana.  Cada uno de ellos junto a nuestros profesores, nos impactaron de diferentes maneras, nos regalaron esos pedacitos de naturaleza tan propia de ellos en pequeñas pero apasionadas porciones, contribuyendo así a construír la base de los hombres que somos hoy; palabra por palabra, lección por lección, y que con esto nos ayudaron a zafarnos de aquel pequeño marco de "proyectos de hombre" que éramos antes de que comenzásemos a crecer y nos colocaron encima de un sólido pedestal, construído pacientemente y con la puntual dedicación y desenfrenada entrega con las que sólo sus santas y dedicadas manos podían hacerlo.

Las curtidas huestes de nuestra promoción compartió una historia única solo para nosotros, conllevamos una semblanza humana y espiritual común, una trayectoria continua tejida con amistad y compasión, y todos nosotros crecimos aferrados a una ideología comulgante y cotidiana.  Hoy compartimos las abundantes memorias y los locos desafíos de nuestras jóvenes vidas, esas decisivas risas y esos contenidos llantos, y más de una vez nos costó vivir, pero nunca nos perdimos ni nos extraviamos, y aunque a veces erramos por duros senderos, y nos desconcertamos en oscuras noches, y hasta aguantamos viviendo a todo poder esos días secos de felicidad, e incluso cuando pisamos dolorosos caminos sin el calzado apropiado, jamás nos rendimos; y la vida puede ensañarse con nosotros y herirnos profundamente, pero nosotros no sangramos y cuando lloramos lo hacemos sin llanto, porque un invencible Marista como los de nuestra Promoción '72, ¡nunca se rinde!

Quizá ahora ya no miremos juntos hacia el futuro que soñábamos, y quizá a algunos de nosotros ya no les queden quimeras que perseguir; y quizá porque ahora tampoco compartimos los días difíciles que Santiago nos solía obsequiar en aquellos inquietos y asustados años, o quizá sea porque ahora nos sentimos con menos energía, pero aunque hayamos desacelerado un poco nuestras vidas, no hemos bajado la velocidad de nuestros sueños, ni la intensidad con que deseamos, ni las ganas de vivir con que lo hicimos antaño; y seguimos caminando sobre el agua, y continuamos siendo invaluables para los valores que servimos, y no hay pilares más sólidos que nuestras vidas, y aún nos cuelga indeleble ese escapulario de enseñanzas que nos inculcaron Marcelino y sus santos Cruzados; y a la postre, no habrá huella más profunda que la que nosotros hayamos dejado.

- ¡Chitas la payasá!  ¿Quién será este viejo barbudo que me mira?  ¿Será que lo conozco?  ...uhmm, debe ser uno que me conoce...
- ¡Puchacay!  ¿Vos soy el Loco?
- ¡Sí p'o!
- ¡No gueí!
- ¡No p'o!
- ¡Hola loquitooo!  ¡No hay cambia'o n'a p'o!  ¡Yo soy Cifuentes!
- ¿El del 4° "B"?
- ¡Sí p'o!
- ¡Flaquitoooo!  ¿Y como est'ay?
- ¡Bien p'o!  ¿Y tú?
- ¡Bien también p'o!
- ¡Qué güeeeno!
- ¡Claro p'o, y que cont'ay?
- N'a p'o, ¿Y tú?
- N'a tampoco
- Ahaa...
- Sí p'o...
- Qué güeeeno...

Espero que en realidad tengamos más que contarnos en este histórico reencuentro, pero ¿cómo relatarnos los últimos 40 años?  ¿Qué podremos decir para resumir una exuberante vida en un breve encuentro?  ¿Qué emociones deberían salir primero de nuestros corazones?  ¿Importará que ahora estemos pelados y guatones?  ¿O de que hayamos alcanzado nuestros sueños o nó?  Creo que no...  Creo que nada de esto importa porque lo que creo que importa es nuestro reencuentro, revivir y redescubrir esas caras ocultas entre la madura vejez, volver a sentir el preciado tesoro de esa tibieza Marista que poseen esas cálidas manos que estrecharemos una vez más, y disfrutar estos efímeros momentos que se aferrarán a nuestras vidas hasta el día que éstas se apaguen con el más grande suspiro que jamás hayamos exhalado.

Estas cosas nos pasan ahora que estamos más gastados, porque la edad empujada por el paso del tiempo nos ha erosionado esas duras capas que cubrían nuestros corazones, almas y espíritus, las han debilitado, ajado, y las han hecho vulnerables y quebradizas, y entonces han podido aflorar de aquella alcuza de esencias que teníamos ocultas bajo la piel de la juventud y de la impetuosidad; han aflorado tal como lo hace un pollito de su cascarón; y esas cosas que han aflorado ahora tienen un lugar preponderante un nuestras relaciones, como por ejemplo: la ternura. 

Es por eso que ahora ansiamos estos reencuentros.  Ya las diferencias y los rencores; la mayoría de ellos al menos, han tomado un lugar secundario en nuestras vidas, y ahora podemos mirar a nuestros viejos camaradas con ojos sin tapujos; con amistad, y con esta nueva habilidad que ahora llevamos en nuestros corazones a la que llamamos ternura, en otras palabras, de la forma en que nos mirábamos lo unos a los otros en aquel patio de verdes baldosas aquel día que se quedó enredado para siempre en 1972.  Ahora con este nuevo ingrediente, les podemos echar un vistazo a aquellos viejos aliados con los mismos sentimientos y cariño con que una vez nos  miramos en aquel viejo edificio del Alonso de Ercilla que se vestía silencioso de un cansado amarillo.   La ternura no nos hace "blandos", sino espléndidamente magnánimos.

Espero que este enaltecedor reencuentro nuestro nos concurra un espacio para dialogar, para desarrollar y compartir ideas, para intercambiar experiencias y momentos felices; para mostrarnos fotos de nuestras familias, para hablar de nuestras quimeras, de nuestros quehaceres cotidianos, o simplemente para darnos un sincero y firme apretón de manos; sincero como las amistades que forjamos en ese patio de baldosas verdes, y firme como nuestra resolución de vivir, cosas que fraguamos y urdimos en aquellos lejanos años; quizá los años más importantes y más relevantes de nuestras vidas.  También espero que este reencuentro de Titanes Maristas les inspire para que vuelvan con renovada energía y dedicación a vuestras familias, y a vuestros lugares de trabajo; y también espero que les abramos las generosas puertas de nuestros corazones a nuestros viejos camaradas, con el amor y la generosidad con que nuestros Hermanos Maristas nos las abrieron a nosotros un día allá atrás en el pasado, una acción tan simple y tan llena de devoción, que marcó profundamente desde ese día del pasado, nuestros días del presente.

Somos quiénes somos mi queridísima Promoción del 1972, y somos más grandes aún que el paso del tiempo, más poderosos que los pensamientos buenos, y seguimos más resistentes que el pellejo de una mula porfiada; y en gran parte creo que es debido a ese temprano, frágil y vigoroso enlace en nuestras inquietas, tempranas y enriquecedoras vidas Maristas, valores que se han inmortalizado en nosotros, y que después de 40 estoicos años se seguirán perpetuando más allá del término del tiempo.

Hoy que el destino se ha dado maña para juntarnos una vez más aquí, quiero hacer un sentido brindis por nosotros los sobrevivientes; por aquellos audaces camaradas que han debido de partir en pos de los más altos sueños del alma; y por los que aún perseveramos en esta larga jornada de vivir; para que guardemos y atesoremos la memoria de este singular y eterno momento para siempre en nuestros invencibles corazones.

¡Salud y Larga Vida Promoción '72!


El Loco

Los Apodos - A mis compañeros y amigos de mi Promoción (IAE-1972)

Lo primero que se me viene a la mente cuando los intermitentes recuerdos de mi antiguo curso del "4° A" visitan súbita y fugazmente mi memoria en que en un efímero santiamén me recuerdan una época entera, son los apodos o "sobrenombres" que casi todos nosotros teníamos (o por lo menos los que sabíamos que los teníamos). En aquella gloriosa e inolvidable época de sueños y sutiles esperanzas en que nosotros éramos modelados con gran dificultad y con la porfiada dedicación de los denodados y audaces Hermanos Maristas; en aquellos años persistentes y sublimes en que yo me creía el "Siete Machos" quién no le temía a nada en el Universo, y en que cada uno de nosotros, por lo menos en nuestras mentes, pensábamos que éramos más de lo que parecíamos, y el futuro no nos preocupaba para nada.

En las enhiestas potestades de Santo Domingo 2145 con su calle parcialmente hecha de adoquines coloniales y haciendo eco en esas viejas y deterioradas murallas meadas de perro de la editorial FTD crecía lenta y bulliciosamente la indomable y aguerrida promoción de 1972 que resultó ser una de las promociones más vapuleadas y desafiadas por las contingencias políticas y económicas de nuestro país regido por la peculiar y estéril mentalidad de aquellos tiempos, curtida a la fuerza con magulladuras infligidas sin mucha piedad y con gran descaro por la dureza de la vida en general, y por los irreflexivos e injustos golpes del sino que se ensañó quizá con un poco más de intención en contra de los resistentes y quijotescos muchachos del '72. Pero a pesar de todo, esta promoción sobrevivió elegantemente y con estilo, y sigue sobreviviendo valientemente bajo el alero de la amistad y de la nostalgia de mejores tiempos.

En aquellos lozanos días del colegio y de las travesuras, de las enredadas pichangas entre el gentío del patio de las baldosas verdes, y de las escabullidas por el tercer piso para que el Hermano Lucio ("El Bote") no nos dejara castigados en la línea del fondo de la cancha después de las cinco cuando llegábamos atrasados, nosotros nos llamábamos los unos a los otros con un inconsciente cariño y con una inocencia sin prejuicios ni maldad, esos nombres calificativos que la mayoría de nosotros aún llevamos y usamos. Algunos como yo, los llevamos con orgullo hasta hoy. Quizá mi apodo no sea tan decoroso y tal vez tomado fuera de contexto hasta suene un poco humillante e incluso, vejatorio; pero esas no son las razones por las cuales venero mi apodo. Me gusta mi apodo aún más ahora que estoy viejo de que en aquellos momentos de mocedad, porque ahora éste representa una eterna época en un instante, y el instante eterno de una época.

Para mí, esos añosos y sempiternos apodos encierran un mundo inconmensurable de memorias y fantasías, representan un inacabable caudal de opíparos recuerdos de aquella época que pasó por nosotros, pero no sobre nosotros, y también representa ese montón grande de días que oscilaban frenéticos y en tropel entre la fantasía, los sueños, las esperanzas, y nuestras perdurables amistades Ercillanas. Por eso mis amigos es que me gusta mi frugal e inmarcesible apodo; y los vuestros también. Los apodos son importantes, si no, ¿cómo podría distinguir y encontrar a mis compañeros de promoción en una muchedumbre de cientos de personas con alcance de nombre? Debe haber una cachá regrande de Luis González; pero habrá solo uno al que llamamos y reconocemos como "El Engaña Baldosas".

"El Engaña Baldosas" era un compañero mío de la Universidad Santa María que era medio cojo, y que cuando caminaba parecía que iba a poner el pie en el suelo en un lugar determinado, pero súbitamente antes de tocar el suelo y a una distancia pendejesimal de éste, su pié se movía estertóreamente con la velocidad de la luz de Junio, y acto seguido posaba su pié en la baldosa contigua. Todo esto en menos de lo que canta un gallo (un gallo rápido, eso es). ¡Ni hablar de cuando corría! No lo he visto más al "Engaña Baldosas", y su nombre real a veces se borra en la última arruga de mi memoria donde suele residir, pero su apodo es inextinguiblemente eterno e inalterable, y a través de éste, quizá lo vuelva a encontrar un día...

Tuve otro compañero en la universidad al cual llamábamos "El Coco Güacho", un gallo medio cuico, pero no quiero hablar de él ahora.

De los apodos que mejor me acuerdo de mis días del colegio y de nuestra promoción son por ejemplo los de "El Rata", "La Vieja", "Huevoduro", "Manzanita", "El Tabla", "El Bicho", "El Cabezón", "El Araña", "El Chacha", "El Loro", "El Queque", "Comegato", "El Mono", "El Güata", "El Perro", "El Turco", "El Chuncho", "Pepino", "Kabubi", "Petaca", "El Coyote", "Pollo", "Ponchi", "Pelao", "El Mañoso", "Lobito", "Escopeta", "El Tuto", "Pluto", "El Lapa", "Pingüino", "El Tortuga", "El Moco", "Dumbo", los apodos estándares como "El Flaco", "El Guatón", y "El Chico"; y por supuesto "El Loco", mi propio apodo en primera persona singular independiente y libertaria, que creo que fué el apodo más acertado de todos los que he conocido. No solo acertado, pero alcanzado y adquirido con méritos personales indiscutidos nacidos de mi propio Sui Generis y Carpe Diem.

Pero aparte de nuestros gloriosos e inmortales apodos, mientras navego y maniobro entre los inquietos y torcidos recovecos de la existencia humana también me he encontrado con otros apodos de amigos, de conocidos y de gentes en general que me hacen gracia, y que aquí los comparto sin mezquindad para el entretenimiento de vuestras intelectualidades, ahora ya de hombres mayores. Estos son algunos:

El bache: El que lo vé trata de esquivarlo, y el que no puede; lo insulta.
La farmacia de turno: La buscan de noche.
El Fiat 600: Tiene la maleta adelante.
El bioquímico: El gallo que vive analizando las cagadas de los demás.
La flecha de goma: No hay indio que la clave.
La foto carnet: Se entrega en cinco minutos.
El bujía de madera: No tiene ni una chispa.
El gallina prolija: Se lo pasa todo el día acomodándose los huevos.
El cable de plancha: Parece piola, pero en realidad es un forro.
El gato manco: Le cuesta una barbaridad tapar las cagadas.
El cucharada de moco: Nadie lo puede tragar.
El genio: Aparece apenas abrimos una botella.
El gol en contra: Lo hicieron sin querer al pobre.
El delfín de acuario: Cuando trabaja hace puras tonterías y cuando no; nada.
El huevo de Pascua: Es negro y nunca se sabe cuánta mierda hay adentro.
El dólar azul: Cualquier gil se da cuenta que es falso.
El jaula abandonada: Se le murió el pájaro.
El dragón: Cada vez que abre la boca quema a alguien.
El Jueves: Siempre está metido al medio.
El farmacia en quiebra: ya no tiene remedio.
El escombro: Dondequiera que este gil se instala, molesta.
El Kung-Fú: Nunca usa la pistola.
El estribo: Para lo único que sirve es para meter la pata antes de irse.
La Cumparsita: A pesar de ser tan vieja, la siguen tocando.
El gato de circo: El único animalejo que no trabaja.
El lápiz hueco: No tiene ninguna mina.
El político: Abre la boca solo para meter la pata.
El maniquí de sastre: No tiene ni cabeza ni bolas.
El pan de ayer: A nadie le interesa.
El menstruación: Cuando no está; preocupa, cuando llega; molesta, y cuando se vá; es un gran alivio.
El papa verde: No sirve ni p'a ñoqui.
El Mercurio: Es más pesado que el Plomo.
El puente roto: A este gallo no lo pasa nadie.
La aceituna: Es negra, fea y chiquita, pero igual se la comen.
El querosén: Nunca llega a ser solvente.
El aguja: Por un lado pincha, por el otro se lo enhebran.
El ojota: No sirve para ningún deporte.
El terapia intensiva: No lo pueden ver ni los parientes.
La parrilla chica: Le sobra carne por todos lados.
El flecha torcida: No se sabe a quién va a clavar.

Como ven mis prodigiosos Ercillanos, no solo en nuestra tierra es usual que a la gente se cuelguen apodos, algunos de estos apodos son generados cariñosamente por la familia, el resto, por diversas razones. Algunos por ejemplo son para identificar a la gente por su tipo de trabajo o pasatiempos, pero muchos son involuntarias víctimas de la inconsciente y persistente crueldad pública, apodos que hacen referencia a algún problema o característica física de las personas, o nacen de algún acontecimiento explícito en las vidas de estos mártires. En cualquier parte del mundo hay una infinidad de personas a las cuales de una u otra manera se les reconoce más por sus apodos, que por sus propios nombres.

A veces cuando estoy regresando a casa y puedo observar el atardecer en que el sol ya no se pone por el horizonte del Mar de Valparaíso, sino que por detrás de los altos y modernos edificios del Condado de Arlington, Virginia, mirándolo cara a cara y realizando que siempre estuvo frente a mí (aunque nunca le dí importancia), a veces vislumbro intermitentemente uno de aquellos crepúsculos de mi juventud que viene a regalarme otro poco más de la felicidad de aquellas épocas en que viví al lado y enredado con prójimos que ahora, un poco más viejos y deshilachados por el peso de los años, me parecen un poco lejanos y frágiles, y a veces siento miedo de no verles una vez más antes de que se lleven sus apodos a las profundidades de lo eterno.

Me da pena de ver que nuestras colectividades humanas se están volviendo cada vez más frías e impersonales, me inquieta de que la convivencia personal indulgentemente se aleja más y más del contacto humano y de lo entrañable de las relaciones personales, me preocupa de que nos estemos convirtiendo en seres puramente cibernéticos, en una especie de raza robótica que transita apáticamente por las vías de nuestras existencias sin mirar a nadie, sin saludar a nadie, necesitando una excusa tremendamente válida para dejar escapar una sonrisa aunque sea disimulada, y sonreírles a quienes cruzan nuestras rutas a diario; y también me aflige el que pasemos más tiempo enfrente de las pantallas de las máquinas hipnotizadoras que enfrente de nuestras familias u otros seres humanos. Por eso me aferro con dientes y muelas a los apodos que me traen y recuerdan invariablemente ese (a veces) perdido contacto directo con mis viejos del '72.

La historia de los apodos y sobrenombres es tan antigua que nadie sabe cómo, dónde, ni cuándo carajos comenzó esta costumbre popular de una antigüedad de tiempos geológicos. Desde que se tiene memoria en la existencia humana, la gente ha tenido apodos. Estoy seguro de que los Trogloditas usaban motes con sus compañeros de caverna. No me extrañaría de que a algún Troglodita sumamente peludo le hubiesen llamado "El Sobaco con Patas", o a algún mal cazador le hubiesen llamado "El Macana de Paja" por su inhabilidad de partirle el cráneo a algún dinosaurio de un macanazo.

Cuando se trata de apodos, hay tres categorías claramente establecidas.

La primera y la más afortunada es aquella en que los apodos son el diminutivo del nombre propio (José: Pepe, Enrique: Quique, Luis: Lucho, Hernán: Nano, etc.).

La segunda es la que califica a las personas basada en una característica física imposible de ignorar o porque el individuo en cuestión posee un hábito extraño (Diente de conejo, Gordo, Chascón, Jeta de Guanaco, Orejas de Sopaipilla, "El Güata de Pan", "El Pata de Lana", etc.).

La tercera clase es la que invariablemente jode a la gente. Estos son los apodos ofensivos y grotescos ("El Cara de Chucha", "El Mojón de Acequia", "El Cabeza de Pico", "El Feto de Frankestein", "El Cara de Diarrea", "El Chupacabras", etc.).

No importa en la categoría en que esté usted, su sobrenombre lo seguirá irremediablemente al "Patio de los Callados", y se quedará para siempre en la memoria de aquellos que le conocieron y en los que dejó una huella lo suficientemente profunda como para que le recordasen.

Pero también hay apodos patriarcales y dignos como por ejemplo el de Don Rodrigo Díaz de Vivar: "El Cid Campeador", o simplemente "El Cid". Aparentemente el valiente Don Rodrigo consiguió este apodo en reconocimiento por combatir bajo los estandartes y al comando de las tropas del Rey Sancho II bajo el título de Alférez de Castilla, durante su campaña en la taifa (emirato o pequeño reino) de Zaragoza. En aquellos románticos días, Zaragoza estaba gobernada por el árabe Ahmad ibn Sulayman al-Muqtadir (1049-1082) de la familia Banu Hud, quién después de ser derrotado por Don Rodrigo, éste se vió obligado a pagar tributo al rey Castellano.

De acuerdo a las crónicas registradas por un historiador hebreo de nombre José Ben Zaddic de Arévalo (no confundir con Selim Sadek Nifuri quien fué nuestro glorioso profesor de Castellano en el Ercilla), el valor y la intrepidez de El Cid infundió tal miedo, pleitesía y respeto entre los árabes, que comenzaron a llamarle "Cidi", que quiere decir señor o maestro. Así, el Cidi que también significa "mío Cid" (Mi Señor) devino en Cid y más tarde, en Cid Campeador, nombre con quien sus vasallos se refirieron a él por el resto de la eternidad... ¿Choro, no?

Pero ahora de vuelta al 2010, ahora que estoy usando febrilmente la tremenda reserva de la metralla del polvorín de mi edad restante que reside en el nutrido arsenal de mi vida, me siento honrado y orgulloso de haber sido parte de la estoica e imperturbable tripulación de la Promoción Marista del Instituto Alonso de Ercilla del '72. Aunque esos años representan solo un breve intervalo a bordo de este compungido planeta el que aún no me convence completamente de que esté dando vueltas en la dirección correcta y a la velocidad indicada, ese estornudo cronológico me permitió vivir unos momentos inolvidables, dejándome el regalo de esos elocuentes apodos que fueron tatuados en mi alma por la indeleble tinta que empapaba mi imaginativa juventud, y que atesoro tan celosamente en la santabárbara de mi vida.

Aquí dejo solemne y respetuosamente una lágrima asceta pero bien sentida por aquellos dilectos muchachos, aquellos camaradas colegiales, aquellos estoicos veteranos del '72 que tuvieron que iniciar abruptamente la jornada final en medio de la sórdida lucha por la vida, pero que nos han dejado el regalo de su memoria y de sus apodos...

Así como guardo preciosos recuerdos de aquellas raras revistas que ayudaron a dibujar mi niñez tales como "Relatos Fabulosos", El Okey", "Las Aventuras de Aquaman", "Archie", "El Súper Ratón", "Batman", y "La Zorra y el Cuervo" por nombrar algunas, tambien atesoro algunos sobrenombres que se quedaron entrampados accidentalmente en las murallas de badana de mi corazón y en las repisas de mi memoria. A mí me encantaba ver la serie de televisión "Combate!", pero en un episodio funesto, el "jovencito de la película" (Vic Morrow - el Sargento Chip Saunders) se sacó el caso, ¡y resultó que era pelado! ¡Qué desilusión más grande! ¡No lo podía creer!.. Desde ese nefasto día el Sargento Chip Saunders quedó bautizado como "El Pelao Combate". Me pasó algo parecido con "El Guatón Bonanza", y con el "Cojo Ironside". Pero en fin, no todo es perfecto en esta vida, y lo que lo es; no vale la pena.

Amigos y compañeros Ercillanos Maristas, creo que me estoy ablandando un poco con la edad, pero no me importa (¡Me importa un coco!). ¡Solo quiero confesarles de que estoy capitalmente orgulloso de ustedes y de vuestros apodos!

"El Loco"

Crisis!

Queridos Ercillanos y Maristas todos. Entrando y saliendo de los dominios de la seriedad, las palabras a seguir hablan sobre lo que llamamos “crisis” y sobre lo que quizá debamos hacer (o no hacer) mientras que esta dura. Escribí esto hace un tiempo atrás para ayudar a un amigo en crisis, y lo hice pretendiendo desviar su foco emocional y quizás no lúcido lejos de la crisis, solamente para reenfocar a mi amigo virulentamente en contra de esta. El escrito tuvo su efecto esperado, y por eso ahora quiero compartirlo con ustedes. Escribí esto originalmente en inglés, y a pesar de que la traducción no es la mejor, es descifrable.

He elaborado libremente sobre algunos pensamientos que pertenecen al Sr. Albert Einstein y en las ideas de otros pensadores brillantes con respeto al desconcertante fenómeno conocido como “crisis”. Todos sabemos que estos pensamientos han estado en el conocimiento público mucho antes de la compilación de estos por Einstein, por ende, sus pensamientos no son totalmente originales. Mis pensamientos no son originales tampoco, pero me aventuré a ponerlos en una perspectiva inclinada hacia vuestra ventaja personal (¡así lo espero!). La crisis no tiene ninguna época, o era, y la angustia y los pensamientos inherentes a ella no la tienen tampoco. Ésta es una sátira en nuestra defensa y en contra de una crisis personal, y también en contra de la crisis global que nos afecta. El enfocarse concentradamente es todo lo que necesitarás para enfrentar cualquier crisis.

¿Qué es la Crisis?
La crisis es una etapa desoladoramente consecuente producida por una cadena de acontecimientos en sucesión dolorosa y enferma, en la cual el destino de todos los acontecimientos y condiciones futuros en nuestras vidas están en juego, y esto es una situación emocional aterrorizante. Los resultados finales de la crisis que gobierna nuestra vida hoy pueden ser para mejor o desgraciadamente, para peor. Cualquiera que sea la ruta en la que terminemos será inevitablemente predestinada por nuestras acciones y decisiones durante este interludio definitivo, y aparentemente eterno.

Pragmáticamente, una crisis ocurre en un nivel personal o social. Su naturaleza extiende un Rigor Mortis que va de lo incómodo, a lo agotador, a lo traumático, y finalmente a lo emocional. Puede ser que sea incómodo porque viene disturbar el equilibrio y la paz de nuestras vidas empujándolas hacia un nivel de inseguridad y a un grado de incomodidad que no es bienvenido. Puede ser traumático porque sus resultados finales pueden acarrear un daño psicológico que puede inhabilitar seriamente nuestra capacidad de lidiar con nuestras presiones, estrés, y ansiedad. Será agotador porque es constante y su brutal impacto final disminuirá nuestra capacidad humana de responder convenientemente a los peligros emocionales, o a los peligros físicos. También puede dar lugar a un rigor-mortis emocional porque puede perjudicarnos irreversiblemente dándonos su espantoso regalo de depresión clínica.

Una crisis puede traducirse fácil y rápidamente en una altamente inflamable, descontrolada, y precaria circunstancia social, que alternadamente inflamará con su karma malévolo e inmoral el establecimiento político, las estructuras sociales, los equilibrios económicos, e igualmente puede sacudir violentamente nuestras fundaciones espirituales aunque estas estén profundamente arraigadas. Así pues, crisis en cualquiera de sus niveles posibles, nunca debe ser tomada ligeramente.

Nuestra relación con la crisis
La cosa es que cuando la “crisis” nos toca directamente, solo es entonces cuando se convierte realmente en una “crisis” para nosotros. Otras crisis actuales que no nos tocan directamente son crisis que viven detrás de la puerta, fuera de nuestra vista, fuera de nuestra mente. Mi madre solía decirme que tenía que comerme todo lo que había en mi plato porque tenía que pensar “en todos los niñitos pobres de África que no tienen nada que comer”. La verdad es que nunca he visto la relación entre comerse toda la comida y la solución del hambre en África. Me preguntaba cómo un niño hambriento se beneficiaría si yo comía excesivamente… Si como glotonamente y me enfermo por hacerlo, entonces ¿un niñito africano hambriento no tendría hambre esa noche? Todavía no veo el valor escondido de esto. La cosa es que la crisis del hambre de África está detrás de la puerta para nosotros. Oímos su ruido y las conversaciones sobre ella. La utilizamos como ejemplo y lloramos y suspiramos teatricalmente sobre ella, pero no nos toca directamente, y puesto que nunca se convierte en una crisis directa, no será nunca una crisis real para nosotros. Por supuesto que hay excepciones, y hay mucha gente que toma la crisis Africana en forma personal, pero aún así, no es “su” crisis directa y personal.

Bien, ahora el fantasma de la crisis está disparando toneladas de excremento filosofal (por no usar una expresión más directa y adecuada) con un ventilador de alta velocidad y de de gran alcance, y está tocando (y manchando) a muchos de nosotros de muchas maneras y desde muchos ángulos, ¡y esto ciertamente apesta! Ahora, muchos de nosotros estamos luchando con nuestras crisis personales, inminentes, y urgentes, así que ¿quién tiene tiempo, deseos, energía, o los recursos para la crisis Africana (o cualquier otra crisis ajena)? No conozco uno. Cuando la crisis golpea nuestro hogar con su puño áspero y su pisada fuerte, solo entonces la crisis se torna personal, y nos convertimos en primera, segunda, y tercera prioridad; y ahí se acaba la lista de prioridades, urgentes o no.

Nuestra crisis económica nacional
¿Cómo esto sucede? No es ninguna sorpresa amigo; es simplemente la culminación lógica de una sucesión de acontecimientos sin sentido e innecesarios que afectan nuestra industria. Estos acontecimientos idiotas puestos en ejecución por nuestro brillantes líderes y otros mamíferos, bestias, cuadrúpedos y vivíparos mentales igualmente desenfrenados, finalmente nos están enviando al infierno económico. Es bien sabido que si usted desea ser un ciudadano honesto y contribuyente, no puede ser un abogado deshonesto o un simple político, pero ahora tenemos que agregar a algunos cófrades a la obscena e impúdica lista de pensadores monocelulares tales como ciertos banqueros y aseguradores, gerentes y directores que han estado ya largamente gozando de su bien ganada reputación de ladrones y de ineptos castrados mentales, pero ahora señoras y caballeros, la inclusión de estos esbirros en la lista es oficial. ¡Felicitaciones! Por favor ponga tanta distancia como pueda entre usted y esta pila de vómito moral y hemorroides emocionales.

Lo que sigue es una fábula que ilustra realísticamente la evolución de nuestros gigantes financieros (gigantes de tamaño, no mental o moral), y que prueba que muchas veces el tamaño de la compañía es inversamente proporcional al tamaño del raciocinio y de la moralidad de sus líderes. Esta procesión de acontecimientos ilustrados aquí, muestra cómo la estructura organizacional de nuestros gigantes financieros llegó a este nivel (sea cuál sea la situación en que se encuentran ahora), narrada desde un principio y en forma cándida.

Caracteres de la historia:

Sr. Cincero Serionesto – el trabajador
Sr. Lombrizolitaria de Terroboelsudor - Gerente
Sr. Nosabená Nicachacojones - Supervisor del área
Sra. Quekerís Andatealacresta - Secretaria
Sr. Tengoelalam Brepelao – Informático
Sra. Fulochit Bulladecigarra - Encargada de Outsourcing
Sr. Nomellamís Paná - Técnico
Sr. Rectus Escrotal - Experto en organización del clima corporativo
Sr. Nohayplata Pajeomental - Consultor Financiero

Nota: Los nombres reales de los personajes fueron cambiados intencionalmente para proteger la identidad de los perpetradores actuales y también para proteger el nombre de una persona inocente, sin embargo; usted puede averiguar acerca de los nombres auténticos de la otra gentuza en cualquier periódico o en cualquier canal de TV, y en cualquier momento. Cualquier semejanza de esta historia con la realidad es una involuntaria y mera coincidencia.

Érase una vez (cuando nuestro país tenía ciudadanos más honestos que los Potinguebazofia[1] a cargo de la industria y de la gente de hoy, que llevaron a cabo sus trabajos responsablemente y entregaron un honesto día de trabajo para ganarse la vida), había un ciudadano común, honesto hasta los huesos, un típico ciudadano de aquellos tiempos que cada día se levantaba temprano, y feliz se iba a trabajar. Su nombre era Cincero Serionesto. Y así, feliz él trabajaba tarareando una vieja canción de amor que hablaba de responsabilidad y de honradez. Cincero Serionesto era muy trabajador, decente y productivo. Sin embargo, su jefe el Sr. Lombrizolitaria de Terroboelsudor tenía un problema con eso: ¡Cincero Serionesto no estaba siendo supervisado! El problema que Sr. Lombrizolitaria de Terroboelsudor tenía con esto es que él no tenía ningún control de la enorme productividad generada por el eficiente Cincero Serionesto.

El Sr. Lombrizolitaria de Terroboelsudor llegó a la conclusión que esto no era posible y que era muy peligroso eso de trabajar sin supervisión, pero el problema real con esto era que si él tuviese que supervisar a Cincero Serionesto, él no podría rascarse las bolas durante todo el día. Así que brillantemente creó la posición de Supervisor. Para llenar esta importante posición, el Sr. Lombrizolitaria de Terroboelsudor empleó al altamente calificado, el Sr. Nosabená Nicachacojones. El Sr. Nosabená Nicachacojones era versado en muchas teorías importantes como por ejemplo en JAT, KAIZEN, KANBAN, y otras teorías melindrosas que enseñan sobre cómo hacer que otros trabajen por usted.

La primera orden del día del Sr. Nosabená Nicachacojones fué reorganizar el horario de trabajo de Cincero Serionesto. Aunque Cincero Serionesto llegaba diariamente muy temprano a su trabajo, nunca se fué a casa sino hasta pasada la hora de término de su jornada diaria. El cambio parecía necesario, así que Cincero Serionesto dejó de llegar más temprano a la oficina, y dejó de irse muy tarde para no hacer lucir mal al resto.

La otra parte de su tiempo, el Sr. Nosabená Nicachacojones lo dedicaba a preparar los hermosos y voluminosos reportes llenos de información hueca e innecesaria. Los informes contenían gráficos multicolores, letrado de lujo, y una tremenda porción llena de nada (como la vieja charla del político).

Los informes llegaron a ser tan voluminosos que exigieron que el Sr. Lombrizolitaria de Terroboelsudor pasara mucho más tiempo de lo que él estaba dispuesto a pasar para embalar las cabezas de pescado en ellos, y pronto fué necesario crear la posición de Secretaria, de modo que ésta ayudase a elaborar la información. Entonces emplearon a la señora Quekerís Andatealacresta, una señora con una nariz muy larga con un horrible lunar con pelos negros que parecían pendejos refugiados, para manejar temas tales como software, el centro de llamadas, para organizar archivos y para contestar el teléfono, y de vez en cuando, para meter su nariz (con el lunar peludo, y que además tenía una verruga asquerosa en una de las ventanas de su narizota) en asuntos ajenos. Mientras que todo esto ocurría, el prolífico Cincero seguía trabajando y trabajando sin parar, tarareando su querida y vieja canción de amor.

El Sr. Lombrizolitaria de Terroboelsudor; el CEO de la compañía, estuvo encantado con los pesados volúmenes de información de su supervisor, el Sr. Nosabená Nicachacojones , sin embargo, él solicitó una relación dinámica cuantitativa con cuadros esquemáticos y hermosos indicadores gráficos de las propensiones de la gerencia, y también un análisis de tendencias. Entonces, fué necesario contratar un gorgojo especialista en ISO 9000, ISO 14000, ISO 27000, e ISO 22000, OHSAS 18001 y 1800, de modo que ayudara al supervisor. Emplearon apresuradamente al Sr. Tengoelalam Brepelao para manejar la carga de trabajo.

Tan numerosos eran los reportes y la información, que inundaron la alcantarilla corporativa que llegó a ser imprescindible el adquirir computadoras modernas nuevas y costosas. Entonces el Sr. Tengoelalam Brepelao se arremangó los calzoncillos y comenzó a trabajar de una manera electrificante.

Pronto, el productivo Sr. Cincero Serionesto dejó de tararear su melodía querida de amor, y tuvo la mala idea de quejarse de todo el papeleo burocrático innecesario que él ahora tenía que llenar cada día. Ahora Cincero Serionesto pasaba más tiempo escribiendo reportes en vez de producir. Reaccionando a esta queja inusual, el Sr. Lombrizolitaria de Terroboelsudor (el CEO) consideró que era el momento apropiado para ejecutar una FODA, en parte porque su escroto estaba un poco irritado (siempre me he preguntado si los mayorazgos corporativos tienen un receptáculo para juntar los hollejos de sus escrotos), sin embargo un FODA prestaría la oportunidad de adoptar medidas.

Así, siguiendo consejo divino crearon la posición de Encargado de Outsourcing para el área de trabajo donde el industrioso Sr. Cincero Serionesto seguía trabajando casi felizmente. Para esta importante posición asignaron a la leal empleada Fulochit Bulladecigarra. Ella no perdió un momento remodelando su oficina, cambiando la alfombra, comprando cortinas nuevas, instalando aire acondicionado, y pidiendo muebles nuevos muy costosos y lujosos; y por supuesto, la nueva encargada del área necesitó una unidad de computación de la nueva generación con impresora de color acompañada de la parafernalia de alta tecnología correspondiente, y lo más importante todavía, acceso al Internet. De esa forma ella podría meterse al Facebook y a MySpace, y poder chismear a través del Messenger con sus amigas guatonas.

Después de una reunión de emergencia y de una seria sesión de reflexión y pelambre, se enfrascaron en un brutal mitin donde mucho café pituco, muchos pastelitos y galletas multi-vegetales del D&S se convirtieron en víctimas de los glotones impedidos mentales de la administración (toda esto ocurría mientras que el Sr. Cincero Serionesto seguía trabajando), y llegaron a una conclusión brillante: se decidió que la puesta en práctica de una red local era absolutamente necesaria, y por supuesto había que contratar a un técnico para esto. La nueva posición fué llenada por un técnico brujo del Gran Transantiago que acababa de egresar de una universidad prestigiosa, muy experto en Windows XP y Vista, LINUX, ORACLE, en base de datos y IT. El Sr. Nomellamís Paná estaba en control de la nueva posición.

Con tanta información y las bases de datos hirviendo con informes de humo caliente, el nuevo encargado de área se instaló en el mismo lugar en que el fructífero y feliz Sr. Cincero Serionesto trabajaba. El Sr. Nosabená Nicachacojones pronto necesitó un ayudante. Contrataron a un individuo políglota con muchos años experiencia en patrañas de contabilidad, y que había trabajado previamente para el Congreso en la Oficina Pública de Mendacidad en el comité de Disimulo como enlace público, trayéndole a la compañía una conveniente experiencia. Este payaso tuvo que ayudar a preparar el plan estratégico y el presupuesto para el área donde el prolífico Sr. Cincero Serionesto trabajaba.

Todo esto se le estaba acumulando al Sr. Cincero Serionesto. Él ya no tarareaba más su canción querida de amor, y la señora Fulochit Bulladecigarra, la encargada de Outsourcing notó al Sr. Cincero Serionesto más triste cada vez que se encontraba con él. “Uno de estos días tendremos que realizar un estudio y diagnóstico de organización climática”, dijo la señora Fulochit Bulladecigarra, incitada por la silenciosa pero visible tensión del Sr. Cincero Serionesto.

Para poder efectuar un diagnóstico de clima corporativo era obligatorio el designar a un experto. Para esta complicada, crucial y difícil tarea decidieron contratar al Sr. Rectus Escrotal para conducir y hacerse cargo de la posición como experto de organización climática corporativa. El Sr. Rectus Escrotal era especialista en entrenamiento, maniático de clientes, capacitación, inteligencia emocional, y CRM. El Sr. Rectus Escrotal demostró ser el hombre ideal para el trabajo. Él estaba en su elemento en medio de la boñiga en la letrina corporativa. Su informe final confirmó los temores que todos temían (con la excepción del Sr. Cincero Serionesto). El informe final del Sr. Rectus Escrotal, que previamente habló con todos los miembros de la compañía (pero que nunca habló con el Sr. Cincero Serionesto), concluyó que una completa re-ingeniería de la corporación era de rigor e inevitable.

Pero una mañana después de la ceremonia de rasqueteo escrotal en frente de la ventana de su oficina, el Sr. Lombrizolitaria de Terroboelsudor el CEO, comenzó a repasar los números, y se dió cuenta de que la unidad de negocio donde estaba el dinámico y alegre Sr. Cincero Serionesto, ya no era tan provechosa como antes. Así pues, basado en la perspicacia de su acumen decidió emplear un grupo consultor prestigioso de clase mundial. Esta organización magnífica se especializaba en métodos de acercamiento para organizaciones inteligentes. El objetivo de emplear tal firma obedecía a la nueva necesidad de hacer otro diagnóstico de la compañía, pero esta vez de una manera “integral”. La compañía seleccionada fué el American Imbecile Group (AIG – Grupo de Imbéciles Americanos), organización apoyada por un grupo indecente bien conocido como el Chode Indecent Thundercunt Idiot Group (CITI Group – Pila de Excremento y de Idiotas Conchudos), ambas compañías con jefatura establecida en el Distrito de Corrupción (D.C.), y el débil mental a cargo (el ahuevonao) responsable fué el Sr. Nohayplata Pajeomental. El Sr. Nohayplata Pajeomental y sus compañías se han construído una bien ganada y sólida reputación en la industria, y él es mejor conocido en la comunidad financiera como “Palo Blanco”.

El Sr. Nohayplata Pajeomental estuvo tres meses en la compañía emboscando a cada empleado uno por uno, por supuesto que con la inexplicable excepción del Sr. Cincero Serionesto que ahora no se veía nada feliz, y que hacía rato que nadie lo oía tararear su vieja canción de amor. Después de recolectar toda clase de datos, finalmente el Sr. Nohayplata Pajeomental publicó un informe astuto (según el mismo) que concluía en el siguiente diagnóstico: “Hay demasiados individuos trabajando en la compañía”.

Después de la brillante exposición de estos resultados, el Sr. Lombrizolitaria de Terroboelsudor; el CEO de la compañía, siguió el consejo de los consultores, de los consejeros, y de los mentores que cobraron cantidades inmorales de dinero para analizar la compañía, y sin retardo ninguno despidió al Sr. Cincero Serionesto, e inmediatamente solicitó una fianza urgente y suculenta al gobierno para así poder pagar las primas en que la compañía incurrió durante este brillante proceso…

Y por esto la América corporativa está donde está ahora. Si usted es un “Cincero Serionesto”, productivo y feliz, y aunque usted no tararee ninguna cosa, construya su propia compañía y realícese siendo un ciudadano honesto, verdadero y genuino, teniendo éxito basado en su propio esfuerzo. Deje de mantener de una pila de mojones mal paridos, inútiles e improductivos que no contribuyen con nada positivo a la sociedad, aparte del hecho de ser “chupacabras” y de robar a mansalva a diestra y siniestra, y que son una carga innecesaria y demasiado pesada para cualquier compañía. ¡Si usted es uno de estos otros caracteres en el cuento, felicitaciones parásitos! (¿o se dice pendejos?) No tengo ninguna idea de qué clase de conspiración biológica u orgánica falló con estos brutos producto de una circuncisión mental, y tampoco puedo explicar cómo heredaron todas las interferencias genéticas que poseen. Ahora venimos a descubrir a través de los diarios y de la TV que estos gusanos pestilentes están por todas partes. Yo conozco a varios. Hay un ladrón especial, un mamarracho biológico, un aborto genético, una almorrana emocional que cree que los “principios” son las primeras páginas de los libros; un eunuco emocional, un vómito moral, que a pesar de tener pulgares opuestos, todavía sufre con la angustia extrema de no poder comprender cabalmente el concepto de caminar erecto. Este negro parásito es el perfecto ejemplo de un Potinguebazofia completamente desarrollado.

Qué no hacer durante un período de crisis
En otras ocasiones he mencionado extensa y públicamente en la vasta inmensidad de la Internet, que lo que escribo son pedazos de una tendencia ignota de la privacidad de mi filosofía sobre la vida que surge agitadamente desde un rincón obscuro debajo de mi escritorio. Soy simplemente un Filósofo Renacentista de medio tiempo y un Comerciante de Pensamientos que contrabandea juicios, trafaga creencias, y que trafica pensamientos metafísicos apuradamente en la omnipotente Internet todopoderosa; siendo éstos, producto engendrado entre los esfenoides de mi cráneo azimutal.

Lo que sigue de ninguna manera son consejos o remedios, no son soluciones o recetas para el éxito, y ciertamente no es la solución a vuestra propia crisis personal, pero los pensamientos escritos que troco abajo me han ayudado grandemente (¡y todavía lo hacen!) en el manejo, el aguante, y en llegar a una resolución positiva de mis crisis, de una manera emocional y mentalmente sana.

Lo más importante es que uno nunca debe ocultarse detrás de la crisis culpándola por nuestras circunstancias actuales. Esto es, inconsciente o no, irresoluta mentalidad de manada. En ocasiones, ciertamente la crisis nos ha arrinconado contra la esquina desde la cual estamos tratando de escapar, pero lo que nos mantiene arrinconado allí principalmente, somos nosotros mismos. No porque todo se está yendo a la cresta nosotros también tenemos que irnos, no porque todos los demás están esperando un milagro nosotros debemos esperar uno también. La crisis es solamente una causa; nosotros somos la situación.

No esperemos que las cosas cambien en nuestro favor si no hacemos ningún cambio para mejorar nuestra situación actual. Mientras sigamos haciendo lo que estamos haciendo, seguiremos obteniendo lo que estamos obteniendo. Si deseamos llegar allá mañana, necesitamos comenzar a caminar hoy. No hay distancia infinita; no hay problema eterno, y no hay ciudadano sano dispuesto a tolerar esta porquería para siempre. Los cambios no pasan; se provocan.

Quizá una crisis es el acontecimiento más ventajoso que podría suceder en nuestras vidas. Piensen en esto. La crisis nos obligará a reaccionar y traerá progreso a nuestras vidas en reacción a nuestras maniobras defensivas para defendernos y escudarnos de ella. La crisis impone progreso sobre la necesidad y es quizá a veces una verdadera coacción en nuestras vidas y que viene a ayudarnos forzadamente a mover el culo (el género humano quiero decir) fuera de las peligrosas zonas de la conformidad humana; hacia el siguiente nivel que, ojalá sea mejor. Creo firmemente que la crisis genera progreso, y que la crisis misma es, en cualquiera de sus niveles; una pieza integral y necesaria para generar progreso.

La crisis también da a luz otro fenómeno. La crisis crea angustia, y la angustia genera creatividad, por ende crisis y angustia suscitan e instauran la entelequia perdida. Este es un niño hermoso nacido de una unión muy fea, ¡y esto es bueno! porque demuestra que en una crisis no todo es negativo. La creatividad entonces, despierta la inventiva y zarandea la imaginación, la creatividad también fija las bases para estrategias nuevas y originales, desentierra grandes tesoros, y libera nuestra innovación. Quizás mi loco optimismo agatista se reclina demasiado en el paradigma Panglosiano pero para mí; la crisis no sabe tan mal después de todo.

Conquistar, subyugar y derrotar una crisis es realzar la montaraz energía interior de nuestra existencia misma. Dominar una crisis es sobrepasarse sin degradación personal, así que no hay ninguna derrota a sufrir. La derrota de una crisis realza los límites de nuestra capacidad de contraatacar y de superar la adversidad. La crisis es un dragón maldito de mil cabezas que escupen fuego austero; sin embargo, cada cabeza puede ser decapitada y cuarteada. La crisis nos da la oportunidad única de convertirnos en el vanguardista Genghis Khan de nuestras épocas personales.

A veces estamos sujetos e inclinados a atribuír a la crisis nuestras faltas y escaseces, pero la única cosa que ésta actitud nos consigue es conceder violencia y pusilanimidad sadista en contra de nuestro propio talento, e imparte más respeto a los problemas que a las soluciones. Aunque la crisis es la razón principal de nuestras derrotas temporales, la crisis es diferente a nosotros. Nosotros estamos vivos y podemos pensar y actuar. La crisis no es totalmente responsable de los malos resultados, y nosotros no somos totalmente responsables de ellos tampoco. ¡Se necesitan dos para bailar Tango!

Puede ser que les suene injusto o demente, pero yo digo que sin crisis no hay desafíos. Los desafíos nos retan a competir en la arena de la vida, nos obligan a danzar en este teatro de duelos y a asir todas nuestras armas intelectuales y emocionales, y a aullar nuestro alarido centinela en contra del desconocido intruso y del desafiante peligro. Los desafíos mantienen nuestra mente en un celo caviloso, nuestro espíritu de lucha en guardia y en una permanente vela de armas, y quizá menos romántico; nuestras glándulas sudoríferas activas. Sin desafíos, la vida sería una rutina inaguantable, y la rutina no es nada más que una pesada y lenta agonía.

Si hay una crisis verdadera, es la crisis de la incompetencia. Esta conducta disfuncional obstaculiza el logro de cualquier meta que deseamos alcanzar. Las víctimas de defunción intelectual por incompetencia son numerosas. Hay mucha gente incompetente en el mundo y nosotros debemos estar siempre temerosos de que pudiésemos ser una de ellas. Nuestra capacidad y buena voluntad para luchar en contra de la crisis nos darán la respuesta. Esto es difícil de descubrir porque la mayoría de la gente incompetente no sabe, o no desea reconocer que son incompetentes, y esto es porque su incompetencia los priva de su capacidad de confrontar la realidad. Esto está apoyado por el hecho de que la incompetencia se rodea de incompetencia, de la misma forma en que la mediocridad perpetúa mediocridad. La incompetencia marchita la ética y entierra nuestra energía y nuestra voluntad debajo de una pila enorme de materia inequívocamente estercórea. ¡Aterrorícese de esta clase de crisis!

La holgazanería puede ser la mayor molestia y desventaja para que un individuo encuentre la salida y las soluciones de sus problemas. La holgazanería no requiere un nivel de intelecto o imaginación, o tener buena salud; es simplemente usted. Si usted es perezoso, usted tiene una conexión espinal nerviosa directa entre su masa cerebral y la frontera más aguda (y hedionda) del extremo opuesto de su sistema digestivo.

La crisis nos da una perspectiva única para acumular méritos. La crisis es un problema difícil, complejo, enredoso, desperdiciador de tiempo, desesperante, implacable, de sufrimiento aparentemente eterno, pesimista, inconsolable, desanimado, sombrío; y a la vez, un enemigo que nunca duerme. Derrotarla es un mérito grande, un mérito noble. Conlleva a un hombre (o a una mujer) hecho de una fibra diferente para confrontar la crisis y derrotarla. Cuanto mayor es nuestro mérito, mayor es la humillación para la crisis. ¿Pueden ver? La crisis nos da incluso oportunidades para brillar en la obscuridad. Esto es porque la crisis despabilada lo mejor de nosotros, aunque a veces expone nuestros peores rasgos: holgazanería e incompetencia.

Ahora, el hablar huecamente acerca de una crisis y la elaboración social de cualquier asunto referente a una crisis, es darle a la crisis demasiada importancia y ponerla en un lugar preponderante que no merece, sin embargo, el quedarse silencioso enfrente a una crisis es crear y establecer conformismo hacia ésta. Entonces, ¿qué vamos a hacer?, ¿estamos preparados para reaccionar y hacer algo?

Que hacer durante una crisis
Es de vital importancia para nosotros el domar y dominar la crisis, y tenemos que forzarnos a manejar nuestras acciones de una manera apropiada, así que la primera cosa que debemos hacer enfrente de una crisis es poner el interruptor de nuestra mente en: MATAR (matar la crisis eso es…), recalibrar nuestro espíritu a: nunca rendirse, y obligarnos a readoctrinar nuestra existencia entera para convertirnos en un solo ente con nuestros pensamientos y acciones, utilizar nuestro tiempo sabiamente sin desperdiciarlo, no “pelar forros” en cosas insignificantes que nos distraen de nuestra meta final; investir nuestra alma y corazón en una armadura intelectual tejida con nuestra voluntariosa energía, y enmarañarnos con nuestras esperanzas y sueños. Entonces, entre en la lucha como lo hace una abeja en combate. Una abeja entrega su existencia entera en un solo aguijonazo. Nos debemos, por lo menos; esta responsabilidad fiduciaria a nosotros mismos y a nuestras familias.

Esto es muy romántico y renacentista, quizá un poco “cliché” y tal vez erístico, pero ¿no es la crisis exactamente eso? No dejes que la crisis te engañe y vuelva tu actitud hacia ella en conformismo. La crisis nos quiere dominar y tenemos que demostrarle lo contrario. Tenemos que luchar arduamente, descansando a ratos, pero sin rendirnos, y tenemos que seguir el ejemplo de los infantes de marina: ellos no mueren; solo van al infierno a reagruparse. Es de suma importancia para nosotros el desarrollar una disciplina que evite que nos sometamos o que nos desmoralice.

El primer enemigo del ejército de la crisis que debemos derrotar es quizá nuestra su propia tragedia de no querer luchar. Tenemos que tener presente también de la crisis es una contingencia y nosotros no lo somos. Los problemas son situaciones muertas, nosotros somos entidades vivas capaces de pensar, de elucubrar y actuar. Recordemos que el perro menea la cola porque la cola no puede menear al perro. La crisis no es nada más que la cola del perro; y nosotros somos un perro guardián, un perro superior. Derrotar una crisis es nuestra oportunidad de convertirnos en una leyenda, aunque ésta exista solamente en nuestra mente. De hecho, la crisis tiene sus ventajas. Somos mucho más eficaces que una crisis y tenemos más poderío bélico que cualquier crisis pueda tener en contra de nosotros. ¡Utiliza este arsenal! ¡Una vez que comiences a batallar con la crisis, NO PARES de luchar aunque estés ganando y no te detengas hasta que la victoria sea completa, hasta que la gorda que canta, aparezca o no!

Si usted es parte de nuestra larga lista de implicados en crisis, éste es el momento perfecto para ejercitar el principio “¡Carpe Diem!”; y ésta es la óptima oportunidad para que usemos este momento crucial en nuestras vidas y reorganizar nuestro inminente futuro. ¡Si usted está esperando a alguien que venga a arreglarle los problemas y rescatar su vida, ¡está súper cagado porque eso no va a suceder! ¡Crezca y madure un poco!

La mejor postura a tomar hacia una crisis es un sentido de superioridad lógica con respecto a nuestros problemas, una actitud despectiva pero racional, y una gallardía de triunfar o morir en esta reyerta contra la crisis. Cuando lidiamos con una crisis tenemos que recordar a la abeja y reaccionar de acuerdo en contra de esta perra crisis que nos está destruyendo la vida. Si usted prefiere culpar la crisis por su incompetencia y holgazanería y decide ponerse a llorar como marica, y arrastrarse cobardemente hacia un agujero oscuro, hágalo en otra parte, lo más lejanamente de nosotros, váyase a las praderas del carajo en donde no podamos oír sus gimoteos de eunuco y su lloriqueo pusilánime. Si usted no es uno de “estos cositos”, venga a unirse al resto de nosotros, y acabemos aquí y ahora mismo con esta estúpida “’crisis”. No va a ser fácil, ni divertido ni entretenido, va a ser riguroso y quizá inhumano, pero con las más altas recompensas. ¡Y si se cae durante la batalla, vaya a adonde van nuestros gloriosos y valientes infantes de marina, y vuelva sin demora al fragor de la batalla!
Ahora tome la firme determinación de que usted conseguirá resolver esta crisis, sea lo que sea que le revuelve la vida. Usted tiene que ser capaz de mirarse a los ojos en el espejo y no sentir vergüenza. Su vida no es lo que era antes y a usted esto no le gusta una pizca, así que comienza a realizar cambios y algunos de estos cambios tendrán que ser permanentes. Talle su mente y su espíritu con la más resuelta determinación de que usted emergerá de estas circunstancias que lo disturban y lo agotan, y que emergerá más fuerte que antes, porque si sobrevivimos esta lucha, no habrá crisis que se nos oponga. Recuerde que lo cierto apenas son instantes, vivir de sueños es lo verdadero.

Así pues, practique “Cogito Ergo Sum” y por favor lea otra vez el poema “Don’t Quit” antes de empezar a hacer cualquier cosa. Concéntrese como un rayo láser en la lucha, enchúfese y péguese a la lucha como pegamento loco y sin vacilaciones, y una merecida y dulce victoria llegará por sí misma.

Los veo en la meta final.

Sinceramente,
Cincero Serionesto.

[1] Potinguebazofia: ladrón, abogado, randa, político, manilargo, CEO, cuatrero, CFO, degenerado emocional, representante legal, político, violador intelectual, pervertido ético, caco, rata, ganzúa, timador, político, desviado, vómito emocional, fullero, estafador, forajido, antisocial, político, cuma, flaite, exiliado, proscrito, misántropo, retardado, político y castrado mental, solo para nombrar algunas definiciones remotamente cercanas. Me he visto forzado a inventar esta palabra (Potinguebazofia) porque no pude encontrar ninguna palabra o expresión conurbana en ninguna lengua conocida para explicar correctamente a esta basura repugnante. No hay abogados o políticos deshonestos nombrados en esta historia porque están demasiado ocupados robando, y no tienen tiempo para entrevistas.

Mensaje de Navidad para la Comunidad Marista

A pesar de que quizá es un poco temprano para este mensaje, Navidad no está tan lejos y estará aquí en un abrir y cerrar de ojos. Este es un mensaje de amistad y cariño para nuestra noble y numerosa comunidad Marista en este minúsculo planeta, pero está dirigida en especial a la comunidad Marista Chilena, y a la homérica progenie del año 1972, infanta del glorioso Instituto Alonzo de Ercilla, que ha estado asentado en el Santiago del Nuevo Extremo, ciudad fundada en honor al Apóstol Santiago, santo patrono de España y Olé!

La época de Navidad siempre ha sido una temporada maravillosa y llena de esperanza para nuestras familias y para nuestros amigos, y es el momento acaso más apropiado del año para reflexionar acerca de nuestro pasado inmediato, y para renovar nuestras convicciones y esperanzas para el futuro, ya que nuestras vidas están siendo siempre modeladas por nuestro pasado, el que construímos inexorablemente día a día.

Muchos de nosotros nos pasamos la vida en un ostracismo empujado por nuestras realidades cotidianas, por nuestras experiencias personales, por estos aprendizajes negativos y positivos que tienen un impacto dramático sobre el cómo nos relacionamos con nuestras familias, amigos, compañeros de trabajo y otros con quiénes tenemos alguna relación.

Ocasionalmente, algunas de estas experiencias negativas del pasado tienen un impacto calamitoso sobre quiénes somos hoy. Déjeme darle un ejemplo personal. Cuando era un inocente niño de unos nueve años mas o menos (borren esas sonrisas sarcásticas de sus caras, yo era inocente en ese entonces!), y porque tenia una visión del mundo un poco diferente que la de los demás, me tildaron de loco, y eso nunca cambió. Hoy, sigo igual de loco pero mas peligroso porque tengo capacidad de deducción, y no me importa el tilde porque soy feliz así, y no lo cambiaria por nada del mundo.

Así como nos sumergimos, voluntariamente o no en la temporada de regalar, les quiero azuzar e instigar profundamente a considerar el darse ustedes mismos el regalo del perdón, al bienaventurado y Marcelino estilo Marista, y liberar ese espíritu que vuestros corazones encierran, y dejarle zangolotear libre otra vez, merodear por esos mundos de ilusión, loco, como yo.

Al menos por esta Navidad, no se conviertan en Ebenezer Scrooge y no jodan las celebraciones. Salgan a la calle vestidos con su mejor sonrisa y transfiéranle vuestro espíritu navideño a otros menos afortunados que nosotros. Empápense con cantidades masivas de advenimiento, y absorban hasta saturarse completamente de ese efervescente Espíritu Navideño que estará omnipresente en todos lados e inundándolo todo, porque se les pegará en el espíritu como miel, y se quedará ahí pegado en vuestros corazones casi, casi hasta la próxima navidad.

Les deseo sinceramente a ustedes y a quién quiera que ocupe un lugar (de cualquier tamaño) en vuestros frondosos y generosos corazones, una muy Feliz Navidad y un año próximo próspero lleno de bonanza, de salud, de fortuna, y de felicidad. También deseo que por lo menos uno de vuestros sueños de la Navidad pasada se les haga realidad antes esta que viene. Corran rápido y con energía porque para alcanzar vuestros sueños, ustedes tienen que correr más rápido que ellos, así que ¡apúrense!

Empéñense en estas Navidades, aunque sea por la duración de ellas, en ser un niño en el corazón, un soñador en la vida, no maduren completamente por favor, perdonen mucho a muchos, sonríanle a todos y a cada uno, no sólo paren a oler las rosas, pero paren con frecuencia a oler todas las otras flores, sean honestos con ustedes mismos, esfuércense por progresar, hagan vuestro espíritu lucir brillante y orgulloso, alimenten a un niño hambriento por lo menos una vez, ayuden a una viejita a cruzar la calle aunque ella no quiera, rían ¡Ho!, ¡Ho!, ¡Ho! por doquiera y olvídense de lo que los idiotas puedan pensar de ustedes, dejen que vuestra imaginación vuele desinhibida y sin domar, llamen a un ser querido alguna vez aunque sea para decir ¡hola!, visiten a sus madres de vez en cuando, y tómense un tiempo cortito para poner una fresca y hermosa flor en el solitario sepulcro de vuestros abuelos.

Recuerden a sus buenos amigos porque hay amigos, y hay buenos amigos. Ustedes necesitan saber la diferencia. Un amigo les ayudará a mover muebles pesados, un buen amigo les ayudará a mover un cadáver. Y si se acuerdan de recordar, y tienen un poco de tiempo extra, miren cuidadosa y profundamente en su munificente corazón, y ofrézcanle una mano amiga alguien que ustedes no conocen, a quién quizá pudiese necesitar a un amigo solo es esta oportunidad, como lo aprendimos hace tanto tiempo atrás en los Maristas de pantalones cortos.

Cuando terminen con todo esto, deténganse por un momento taciturno y miren al cielo inmensurable, lejos allá arriba, más allá del límite de la vista. El cielo está siempre muy obscuro en el éter, pero si ustedes miran derecho hacia arriba cuidadosamente, verán una estrella celestial brillante, muy brillante. Si no observan cuidadosamente, no podrán verla, sin embargo les puedo asegurar que es la estrella más grande y la más fúlgida de todas. No estoy seguro sobre el nombre de esta fuente de luz de gran alcance, pero leí alguna vez cuando joven que alguien la llamó J.C. Superestrella!

Levemente a la derecha de este resplandor cósmico, ustedes distinguirán vuestros cándidos e inmortales sueños de sempiterno alcance y esperanzas inconmovibles junto a la noche silenciosa, la Noche Buena, esperando pacientemente en el medio de los cielos que ustedes traten de alcanzarles. ¿Bueno? ¡Comiencen a correr! ¿Qué están esperando?

Les he escrito este saludo navideño cargado de mis mejores deseos y mi insondable cariño por nuestros Maristas, lo he escrito confortablemente refugiado, desde el centro exacto del corazón de mi amada familia.

¡Feliz Navidad Maristas!

El Loco
Rodrigo A. Guajardo
Orgulloso Miembro De la Heroica e Indomable Promoción 1972