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¿Conoce la Lapageria Rosea?

El copihue es una flor autóctona chilena cuyo nombre binomial es: Lapageria Rosea; que no tiene nada que ver con La Pantera Rosa (¡ni con ninguna otra cosa!). Esta magnífica flor con su forma de delicada campana de carillón (con frac) de hojas duras de rojo intenso, florece incesantemente desde el verano hasta finales del otoño chilenos, y se le puede encontrar retoñando abundantemente desde las comarcas del glorioso Puerto de Valparaíso hasta los confines de Fresia(1), enmarañada alegremente sobre aclimatados matorrales y también suspendida elegantemente en los misteriosos y mágicos bosques del húmedo sur del territorio chileno.

(1) Fresia es una pequeña comuna localizada en el extremo sur de Chile, ubicada en la Provincia de Llanquihue que es parte de la X Región, o Región de Los Lagos. Se encuentra a unos 34 kilómetros al poniente de Puerto Varas. En Fresia se dió cita la historia con un importante suceso de la Independencia de Chile. El 6 de Marzo de 1820, estos acontecimientos ocurrieron en la hacienda "El Toro", que se ubica en una región denominada Polizones. Allí combatieron las fuerzas Patriotas contra las Realistas, a las que hicieron huír de Valdivia hacia Chiloé, después de que los patriotas conquistaran Valdivia comandados por el Almirante Lord Thomas Cochrane. La esposa del Toqui Caupolicán también se llamaba Fresia, pero no tiene nada que ver con el pueblito éste.

A pesar de ser una flor que crece al aire libre (libre de Libertad), al copihue también se le puede cultivar en interiores, proveyendo que la flor no esté expuesta directamente a los rayos del sol, y que goce de ventilación abundante para evitar la acumulación excesiva de calor. El copihue tiene un tallo delgado y larguísimo (que lo hace una enredadera) el cual usa para enredarse y trepar en otras vegetaciones para crecer, y curiosamente, este tallo escalador siempre crece de derecha a izquierda, con un movimiento contrario a las manecillas del reloj. La flor tiene 6 tépalos(2) y 6 estambres. Dicen que la belleza del copihue chileno es indirectamente proporcional a su fragancia, por eso es que el copihue carece totalmente de aroma.

(2) El tépalo (NO estépalo) es el segmento o unidad de los periantos (envoltura que rodea a los órganos sexuales de las plantas) en los que no están claramente diferenciados la corola (verticilo interno de las flores que tienen perianto heteroclamídeo) y el cáliz (verticilo externo en las flores con perianto heteroclamídeo), como en el tulipán o la cebolla.

El copihue es la orgullosa flor nacional de Chile. Esta hiedra perenne es única en su especie y puede superar los diez metros de altura al trepar graciosamente sobre matorrales y florestas con sus tallos retorcidos, flexibles y resistentes. Esta hermosa y exquisita flor puede llegar a medir hasta 15 centímetros de largo y unos 10 de ancho, y se reproduce por semilla.

Esta agraciada madreselva se demora más de 10 años en llegar a su estado adulto, haciéndola un objeto comercial de elevado importe, y ha sido empujada a la lista de especies en peligro de extinción. Las buenas noticias es que esta linda yedra fué declarada "especie protegida" en el año 1977 por la Ley de Bosques de Chile (¡bosquelacortay, bosquetejodiste!).

La fruta del copihue parece una baya alargada con una cáscara resistente que contiene un montón de semillas pequeñitas como del tamaño de las semillas del formidable tomate Quillotano que comían los dioses cuando paraban a descansar en esta ciudad durante su peregrinaje anual a la cresta del mundo. En su ambiente natural, el copihue es polinizado por alegres e inquietos colibríes.

Esta fruta se conoce en el sur de Chile como pepino. El nombre de la fruta en Mapudungun (Mapuche) es kopiw, que es el nombre etimológico del copihue español; y la flor en Mapudungun se llama kodkülla. Según la medicina popular Mapuche, la raíz del copihue la empleaba el Machí (doctor) Mapuche (Araucanian o Araucano) para curar enfermedades venéreas, gota y reumatismo entre otros padecimientos habituales entre los mapuches.

Conforme a numerosas recolecciones orales populares de la cultura Mapuche, la historia del copihue se desenvuelve así (según me lo contó personalmente Antoine Orllie de Touneins(3) - Rey de Araucanía), palabra por palabra:

(3) Esto me lo enseñó el Chunchito Gutiérrez. La Araucanía se encuentra situada en Chile meridional. En el siglo XIX, en estas tierras meridionales no había ningún europeo y solamente los indígenas vivían allí. El 17 de noviembre de 1860, un trotamundos francés medio loco de nombre Antonio-Orllie de Touneins, con la ayuda de los caciques locales fundó una monarquía hereditaria constitucional en Araucanía. El Reino de Araucanía tuvo una existencia auténtica y soberana de un año y medio. El Rey de Araucanía tomó el nombre de Orllie-Antonio І. El gobierno de Chile rechazó rotundamente y oficialmente el Reino el 5 de Enero de 1862. En un nuevo intento, el Rey consiguió la reaparición del Reino entre 1869 y 1871. El monarca intentó volver a su reino en 1874 y en 1876 otra vez para reinstaurarlo y llamarlo Nouvelle France. Como no pudo conseguir sus deseos, volvió a Francia en 1867, donde murió el 19 de Septiembre de 1878.

Leyenda Mapuche
Érase una vez hace una tonelada de años atrás, cuando los australes territorios de los dominios de Arauco era habitada por los Pehuenches(4) y Mapuches(5), estas regiones que conocemos ahora como Chile, fértil provincia y señalada en la región Antártica famosa, de remotas naciones respetada por fuerte, principal y poderosa; la gente que produce es tan granada, tan soberbia, gallarda y belicosa, que no ha sido por rey jamás regida ni a extranjero dominio sometida; vivía una hermosísima infanta y princesa Mapuche princesa de nombre Hues, y un vigoroso y gallardo príncipe Pehuenche de nombre Copih.

(4) El nombre de Pehuenches se deriva del hábito de esta gente de cosechar piñones, las semillas de la Araucana Araucaria, o Pehuén.
(5) Los Mapuches representan cerca de 4% de la población chilena, quienes se concentran mayormente en la región de Araucanía.

Pero como en todos los cuentos románticos, las tribus de estos novelescos personajes estaban enemistadas a muerte ¡y todavía nadie tiene la más peregrina idea del por qué!. El problema más grande era que Copih y Hues se amaban con loca pasión, y tenían tremendas dificultades para verse, así que constantemente tenían que escabullirse sigilosamente de sus poblados para encontrarse en algún lugar secreto de la selva misteriosa en donde no estuviera El Trauco.

Pero en un día de extrema mala suerte los jóvenes fueron descubiertos, y al saber de esta furtiva infidencia, los padres de ambos se enfurecieron tremendamente y planearon venganza para lavar esta afrenta (¡Huy qué miedo!). Para pensar en la venganza se pusieron a tomar chicha hasta que quedaron inflamables.

Entonces Copiñiel (alias el "Piñiñento") el jefe de los Pehuenches y autor de los días del príncipe Copih, y Nahuel (alias Pudahuel porque cuando se enojaba, volaban las plumas), jefe Mapuche y padre de la princesa Hues, se dirigieron independientemente a las orillas de la laguna donde ambos enamorados se encontraban frecuentemente, según cuentan los Copuchentos, quienes eran una tribu de indios de mierda que siempre se metían en lo que no les incumbía.

Al llegar al lago, el padre de Hues vió a su hija abrazándose con el Pehuenche que según él, era un Picante. Al ver esto, se enfureció de tal forma que de rabia le arrojó su lanza a Copih con tal fuerza que le atravesó el corazón matándolo de incontinenti. El príncipe Pehuenche herido de muerte se hundió en las aguas de la laguna tiñéndolas de un araucano carmesí.

El cacique Copiñiel no se pudo contener al presenciar tamaña desgracia, y se precipitó sobre la Princesa y en venganza, también le atravesó el corazón de un potente lanzazo, la que a su vez se desvaneció en las ahora rojas aguas de la laguna.

Cuando los caciques se dieron cuenta de que la habían cagado soberanamente por actuar en forma precipitada e irresoluta, era ya demasiado tarde para salvar a la pareja. A pesar de que las esposas de los caciques los advirtieron de su obstinación, y les pidieron que no fuesen testarudos e intransigentes con el asuntito éste, lo hicieron igual. De aquí se deriva la expresión: "mas porfiado que un mapuche curao".

Ambas entristecidas tribus lloraron por largo tiempo. Después de un año, los pehuenches y los mapuches se reunieron en la laguna para celebrar el aniversario de su muerte y para recordarlos. Las tribus llegaron ya caída la noche después de una larga caminata, y se acomodaron a dormir a la orilla del lago para pasar la noche.

Cuando clareó el alba, los incrédulos ojos de los mapuches y pehuenches observaron un espectáculo enigmático e inexplicable que ocurría en medio de la laguna. Del oscuro fondo de las quietas aguas surgieron enhiestas dos lanzas entrecruzadas sobre el lago. Una verde enredadera las entrelazaba y las unía apretadamente, y de ella colgaban graciosamente dos hermosas y grandes flores con una delicada forma de campana alargada: una roja como la sangre y la otra blanca como la nieve.

Y así, las tribus que todavía vivían enemistadas por razones sin razón creyeron comprender lo que sucedía a través de este claro mensaje de los dioses de las profundidades del lago. Decidieron reconciliarse con un Machitún(6) a todo trapo con chicha, mote con huesillos, y una banda con kultrúnes, trutrucas, y pifilkas(7); y de común acuerdo, decidieron llamar a la flor copihue, que es la unión de Copih y de Hues. El lago, es el lago Nahuel Huapi. Ésta es una de las historias del origen de nuestra flor nacional.

(6) La ceremonia del machitún la efectuaba normalmente un curandero llamado machi al que se le atribuía poderes sobrenaturales que le permitían comunicarse con los espíritus, para sanar a algún mapuche enfermo.
(7) Kultrún: tambor, Trutruka y Pifilka, instrumentos de viento. http://www.travelsur.net/facts265.htm

Y pasó por un zapatito roto, y si me creen ésta, mañana les cuento otro.

Otra leyenda Mapuche cuenta que de cómo, después de una gran batalla de los guerreros mapuches, algunos sobrevivientes se subieron a los árboles cercanos para averiguar del resultado de la batalla. Estos guerreros viendo que todos sus camaradas de armas habían perecido, se pusieron a llorar y a sollozar de tristeza, y sus lágrimas derramadas se convirtieron en flores de sangre en honor a sus amigos muertos. Y así fué como nació el Copihue.

El Rincón del Chunchito: Como el Copihue llegó a Europa

El Copihue fué introducido a Europa por William Lobb durante su connotada expedición de recolección de plantas en las templadas selvas tropicales de Valdivia entre 1845 y 1848.

William Lobb (1809 - Mayo,1864) fué un recolector de plantas nacido en Cornwall, Inglaterra, que trabajaba para la florería Veitch de Exéter, y fué el responsable de la introducción comercial a Inglaterra de la Araucaria Araucana de Chile. Él y su hermano Thomas Lobb, fueron los primeros recolectores enviados por la compañía Veitch con el objeto de obtener nuevas especies y grandes cantidades de semilla.

La recolección de especímenes de plantas vivas de la selva, llamada a veces "cacería de plantas", es una actividad que ha venido ocurriendo por siglos. La más temprana evidencia registrada de cacería de plantas fué en 1495 A.C. cuando cazadores botánicos llegaron a Somalia para recoger árboles de incienso para llevarle a la reina egipcia Hatshepsut(8).

(8) La palabra egipcia Hatshepsut significa "La Más Noble de las Señoras", el título o nombre del quinto faraón (que fué una mujer) de 1508 a 1458 A.C., de la décimo octava dinastía del Egipto antiguo. Los Egiptolojistas la miran generalmente como a uno de los faraones más exitosos, con un reinando más largo que cualquier otra mujer de dinastía egipcia.

La Era Victoriana vió una oleada de actividad en la cacería de plantas por los aventureros botánicos que exploraron el mundo para descubrir plantas exóticas, y traerlas a casa, a menudo con un riesgo personal considerable. Estas plantas encontraban su destino generalmente en jardines botánicos prominentes, o los jardines privados de mecenas coleccionistas. Los cazadores más prolíficos de plantas durante este período incluyeron a William Lobb y su hermano Thomas Lobb, a George Forrest, Joseph Hooker, Charles Maries y Robert Fortune.

Los bosques chilenos
Las templadas y húmedas selvas tropicales de la nirvanesca región de Valdivia abarcan una franja costera relativamente estrecha entre el Océano Pacífico por el Oeste, y las montañas meridionales de la Cordillera de los Andes por el Este, aproximadamente entre los 37° y 48° de latitud Sur.

Al Norte de los 42° de latitud, el litoral chileno corre a lo largo de la costa, y de Norte a Sur el Valle Central chileno se sitúa entre la costa y los Andes. El Sur de los 42° de latitud, el litoral continúa como una cadena de islas costa afuera, incluyendo la isla de Chiloé y el archipiélago de Chonos, mientras que el Valle Central se sumerge y continúa como el golfo de Corcovado.

Una gran parte de la ecología regional estuvo cubierta por la hoja de hielo de la Patagonia y otros glaciares durante el cenit de la última edad de hielo la cual descendió de las montañas de los Andes, y los numerosos lagos chilenos del distrito central de la eco-región fueron originalmente valles glaciales, mientras que la parte meridional de la región tiene muchos fiordos tallados por estos glaciares.

Al norte de los bosques Valdivianos se encuentran los llamados bosques mediterráneos, las arboledas, y la abundante vegetación de la zona del Matorral chileno. Unos pocos bosques del tipo Valdiviano crecen en el norte de Chile como el que se encuentra en el parque nacional Bosque de Fray Jorge, como remanentes del último gran glacial.

Hacia el Sur se encuentra la eco-región de forestas subpolares Magallánicas. Las eco-regiones templadas Valdivianas, Matorral, y Magallánicas están aisladas de los bosques subtropicales y tropicales del norte de Sudamérica por el desierto de Atacama al norte del Matorral, de las montañas de los Andes, y de los prados secos de Argentina; al este de los Andes. Consecuentemente, las regiones del bosque templado se han desarrollado en el aislamiento relativo, con un alto nivel de especies endémicas.

En resumen, los bosques chilenos se encuentran entre los más bellos e inexplorados del mundo. Sus majestuosas existencias de verdes esperanzas han inspirado a muchos, y son un atractivo extraordinario para osados exploradores. Como lo dijo un día el Poeta de Isla Negra, Pablo Neruda (Julio 12, 1904 – Septiembre 23, 1973): "El que no conoce el bosque chileno, no conoce este planeta".

Ignacio Verdugo Cavada, 1887-1970
Este notable escritor y poeta chileno nació en la Ilustre Ciudad de Concepción el 12 de octubre de 1887. Él estudió en el seminario de Concepción y posteriormente, en la Universidad de Chile, donde recibió el título de abogado el 12 de julio de 1910. A pesar de ser un hombre iluminado, Ignacio no supo elegir. Todos saben que hay solo dos opciones en la vida: ser honrado, o ser abogado. Si ignoramos caritativamente esta pobre y desinformada decisión, forzada quizá en un momento de máxima desesperación y estrabismo emocional, Ignacio fué un hombre brillante.

Él ejerció las tareas de esta vagancia profesional en su pobre ciudad natal y en algunos desafortunados pueblos de la frontera. Fué un excelente secretario de la Intendencia penquista, cargo que se vió forzado a abandonar por razones puramente de salud aproximadamente en el año 1917, fecha en que se radicó definitivamente en Mulchén, dedicándose a una ocupación más humana y honesta: a la agricultura en los Fundos Micauquén, Malvén, y Nihuinco hasta finales de los años 1940.

Desde joven desarrolló una pasión innata por la literatura, principalmente hacia la dulzura y la placidez de la poesía. Cuando contaba 17 barbilampiños años de edad escribió el Poema "LOS COPIHUES ROJOS". Parte de sus soberbios y pulcros versos aparecieron publicados en diarios y revistas de la época, aunque lo que él había escrito podía llenar numerosos y gruesos volúmenes, el único libro que pudo publicar fué "ALMA DE CHILE". Esta publicación fué auspiciada generosamente por la Ilustre Municipalidad de Mulchén(9), con motivo del Primer Centenario de la ciudad que fué fundada en 1861.

(9) Mulchén es una pintoresca y guapa ciudad en la Región del Biobío. Según el censo del 2002, la población de la comuna apenas pasaba los 29.000 habitantes en un área de 1925.3 kilómetros². Fue establecida en 1871 por los soldados chilenos durante la campaña de pacificación de Araucanía. En 1875 Mulchén fué fundado oficialmente. La ciudad está rodeada por un recoveco del Río Bureo por todos lados, excepto por el sur, donde limita con el Río Mulchén. Está situada coquetamente a 32 bellos kilómetros al sur de la ciudad de Los Ángeles (donde nació mi padre), cerca de la carretera 5.


Pocos como él han sido capaces de interpretar con nervio, corazón y alma los paisajes de la gloriosa Araucanía, de sus enigmáticas selvas, de sus quietos lagos, de sus majestuosas montañas, de sus complacientes ríos, y de los campos sureños que vibran al unísono en sus cantos inmortales. Nuestro propio Ignacio Verdugo Cavada es padre y creador de la tradición chilena con su corazón, su sensibilidad y su magna poesía. Este insigne e irreemplazable poeta sucumbió en las rutas de la vida en la ciudad de Santiago de Chile el 10 de Abril de 1970.

EL COPIHUE ROJO

Soy una chispa de fuego
que del bosque en los abrojos
abro mis pétalos rojos
en el nocturno sosiego.
Soy la flor que me despliego
junto a las rucas indianas;
la que, al surgir las mañanas,
en mis noches soñolientas
guardo en mis hojas sangrientas
las lágrimas araucanas.

Nací una tarde serena
de un rayo de sol ardiente
que amó la sombra doliente
de la montaña chilena.
Yo ensangrenté la cadena
que el indio despedazó,
la que de llanto cubrió
la nieve cordillerana;
yo soy la sangre araucana
que de dolor floreció.

Hoy el fuego y la ambición
arrasan rucas y ranchos;
cuelga la flor de sus ganchos
como flor de maldición.
Y voy con honda aflicción
a sepultar mi pesar
en la selva secular,
donde mis pumas rugieran,
donde mis indios me esperan
para ayudarme a llorar.
----- Ignacio Verdugo Cavada, 1961 (creo...)

Ahora amigo, ¿conoce a la Lapageria Rosea?

El Loco.

Punta Arenas

Mis queridos Maristas todos; hoy les escribo acerca de la inmortal ciudad de Punta Arenas porque ésta legendaria ciudad tiene un lugar permanente en las cóncavas regiones de mis recuerdos. Cuando yo era apenas un niño de corta edad pero de largos pensamientos, mi padre era un Capitán de la gallarda Marina de Chile quién me llevó en uno de sus numerosos viajes al Sur a visitar esta portentosa ciudad la cual durante mi corta visita, dejó en aquel tiempo una huella profunda y duradera en mis jóvenes ojos, y demarcada inmanentemente en el impresionable y antológico espíritu que entonces me investía.

Para el beneficio de aquellos que no conocen estos polares y remotos parajes, Punta Arenas es la ciudad más austral del planeta situada sobre el Estrecho de Magallanes a solo 1.418 kilómetros de la gélida y cándida Antártida, y que se ha mantenido viva a horcajas de una de las rutas comerciales más históricas del mundo, y su prosperidad se ha levantado y ha caído con las fluctuaciones de esta ruta humana ancestral de comercio. Punta Arenas disfrutó de su primer importante auge económico durante la fiebre del oro de California, cuando sirvió como puerto de escala a los numerosos veleros y embarcaciones durante el masivo éxodo en pos de la quimera del oro. Aunque la importancia de su puerto disminuyó considerablemente después de la apertura del Canal de Panamá (Agosto 15, 1914), Punta Arenas alcanzó su mayor prosperidad durante los inicios del siglo XIX como el centro más importante del comercio internacional de lanas. Hoy, Punta Arenas refleja una gran mezcla de culturas desde rancheros (ovejeros) ingleses a marineros portugueses; y sigue siendo un fascinante testamento de la historia de la riqueza en Chile.

Punta Arenas es también el punto de partida para excursiones a los andurriales y paisajes más espectaculares del mundo. La mejor localidad para obtener una vista impresionante de la ciudad es el promontorio Cerro La Cruz, que ofrece un espléndido paisaje de las ordenadas calles de la ciudad, de sus coloridas azoteas de latón, y por sobre la ciudad se puede ver el indomable Estrecho de Magallanes. Entre las atracciones más interesantes de la ciudad están el Museo Salesiano de Mayonino Borgatello, que lo fundó una orden de misionarios italianos (aún de origen desconocido para muchos), y el Centro Cultural Braun-Menéndez con sede en una de las rimbombantes mansiones que es herencia de una de las prósperas familias de la época. El museo Salesiano de Mayonino Borgatello ofrece una exposición extraordinaria y ecléctica a los visitantes y turistas de prácticamente cada aspecto de la región. La colección de artilugios del Museo acaparada por los misionarios durante sus extensas incursiones en el área se compone de toda clase de artefactos, desde cerámicas hasta raras especies de animales.

El Centro cultural Braun-Menéndez está igualmente aperado de artificios y ofrece una detallada e íntima ojeada de la vida de las prósperas familias comerciales y mercantiles que habitaron esta ciudad indeleble. Provista con las antigüedades europeas más finas, exquisitos pisos de mármol italiano, y con delicados y magníficos frescos delineados en los cielos rasos, ésta ostentosa mansión provee una buena reseña de la estatura económica de Punta Arenas antes del colapso económico que le propinó arteramente la apertura del Canal de Panamá.

Desde la ciudad se pueden realizar viajes por el día a las pintorescas poblaciones de pingüinos ("pingüineras"), al majestuoso Parque Nacional Torres del Paine, la grandilocuente puerta de entrada a la gran Antártida Chilena, y al sitio reconstruído del otrora sufrido Fuerte Bulnes. También sirve de punto de partida para excursiones más largas como a Christchurch, en South Island, Nueva Zelandia. Muchos de estos son viajes cortos, pero mi viaje de regreso a Punta Arenas va a ser un poco más largo. Sé positivamente que regresaré a Punta Arenas por dos razones atávicas fundamentales: le besé el dedo gordo del pie al indio Ona (o Patagón) en la plaza de Punta Arenas, y comí Maqui negro hasta que me dió diarrea. Cualquiera que sabe esto, sabe bien entonces que una jornada de regreso a Punta Arenas es inevitable.

El Maqui negro
El maqui chileno (Aristotelia Chilensis) es una fruta de arbusto que es originaria y que se encuentra profusamente en la región de la Patagonia, y de acuerdo a la escala ORAC que incluye todos los alimentos en existencia conocidos en el mundo, el maqui chileno contiene (lejos) más antioxidantes que cualquier otro alimento conocido por la impertinente raza humana. La apología Mapuche del maqui es que si comes de este fruto, regresarás una vez más a la región donde lo comiste. Leyenda o no, esto es lo que cuenta el furtivo correo de las brujas, y yo lo creo a ciegas y sin preguntas.

El mito del Indio Ona
Este es otro cuento o saga mitológica de la ciudad de Punta Arenas, un apólogo de origen insondable y de raíces diversas. De cualquier manera, la tradición dicta que si le besas (o le chupas - según sea tu gusto-) el dedo gordo del pie al indio Ona que es parte de, y está sentado bajo el monumento en memoria a Ferdinand Magellan situado en la plaza de Punta Arenas; volverás a Punta Arenas sano y salvo. La creencia más popular de esta tradición es que los marinos que cruzaban el Estrecho de Magallanes (que era peligrosísimo para la navegación) por primera vez, le besaban el dedo gordo al indio para que les protegiera en su próxima travesía por el Estrecho, y así pudiesen arribar sanos y salvos al puerto de Punta Arenas otra vez. Creo que para mí es tiempo de ir a besar ese gastado y lustroso dedo gordo otra vez.

Un poco de Historia
Punta Arenas es la capital de la región de Antártica Chilena y de Magallanes (XII Región). El nombre de esta ilustre ciudad fué oficialmente cambiado a "Magallanes" en 1927, pero en 1938 recuperó su nombre de Punta Arenas. Algunos le dan crédito al explorador del siglo XVII -Vice Almirante Británico John Byron- por el nombre y el primer establecimiento organizado de la ciudad con parte de los sobrevivientes del hundimiento de su buque el HMS Wager en la costa de Patagonia; pero no fué hasta mucho después (1843) en que el gobierno chileno la organizó oficialmente como la ciudad que conocemos hoy. El nombre de Punta Arenas se deriva del término español "Punta Arenosa", una traducción literal del nombre inglés "Sandy Point". Punta Arenas ha sido también conocida como "la ciudad de los techos rojos" por las azoteas de metal pintadas de rojo que caracterizaron la ciudad durante muchos años.

El pobladito sureño argentino de Ushuaia (¿viste?), al que los habitantes lugareños generosa, inconsciente, y desorientadamente le denominan "CIUDAD", también reclama su posición como la metrópolis más austral del mundo, aunque este caserío público tenga menos de la mitad de la población de Punta Arenas. Punta Arenas es la tercera ciudad más grande en toda la Región de la Patagonia después de las ciudades argentinas mas norteñas de Neuquén y Comodoro Rivadavia. ¿Ushuaia quiere llamarse ciudad? ¡Que lo parió!

Magallanes es parte de la región de la Patagonia Chilena y se le bautizó como tal por el explorador Portugués Fernando de Magallanes (Nacido en Sabrosa, Portugal en 1480, fallecido en Cebu, Filipinas en Abril 17, 1521) quién circunnavegó la tierra, y que pasó enfrente de la actual localidad de Punta Arenas en 1520, solo un año antes de su muerte. Documentos históricos de navegación ingleses de la época se refieren a esta localidad como "Sandy Point".

Punta Arenas está situada en la orilla noreste de la península de Brunswick. Además de la orilla del este, con los establecimientos de Guairabo, de Río Amarillo y de Punta San Juan, la península está en gran parte deshabitada. El municipio (comuna) de Punta Arenas incluye toda la península de Brunswick, todas las islas al oeste de Isla Grande de Tierra del Fuego, al norte del Canal Cockburn y del Canal Magdalena. Las islas más grandes son Isla Santa Inés, Isla Desolación, Isla Dawson, Isla Aracena, Isla Clarence, Isla Carlos, e Isla Wickham. Con la excepción de Isla Dawson que de acuerdo al último censo (2002) tiene una población de 301 habitantes, las islas están en gran parte deshabitadas. De acuerdo al mismo censo, la Isla Clarence tiene una población de apenas cinco habitantes (y tres teles).

Dos tempranos establecimientos españoles fueron intentados a lo largo de la costa del Estrecho de Magallanes. La primera incursión en 1584 fué llamado "Nombre de Jesús", que sucumbió en gran parte debido al riguroso clima, a la tremenda dificultad de conseguir alimentos y agua, y las enormes e imposibles distancias hacia otros puertos españoles. La segunda colonia, "Rey Don Felipe", fué iniciada en una localización a unos 80 kilómetros al sur de Punta Arenas. Esta localidad se conoció más adelante como "Puerto del Hambre". Estas colonias españolas fueron establecidas como vanguardias militares con el intento de prevenir saqueo y pillaje perpetrados por piratas ingleses, y por supuesto, para controlar el Estrecho de Magallanes. La parte irónica de esta historia es que un capitán inglés pirata, Thomas Cavendish, fué el que rescató al último superviviente (su enemigo) de Puerto del Hambre de las garras de la muerte en 1587. ¡Plop!

Más historia (esta parte en honor al Chunchito)
Como lo mencioné arriba, en el año 1843 el gobierno chileno envió a una expedición con la tarea designada de instituir un establecimiento permanente en las orillas del Estrecho de Magallanes. Para esto se construyó y se puso en servicio una pequeña nave de vela llamada Goleta Ancud, que bajo el comando del marino británico John Williams transportó a un equipo de 21 personas que incluían al Capitán, a dieciocho tripulantes, a dos valientes mujeres que no creían en El Trauco, más la respectiva carga necesaria para que la expedición pudiese cumplir con el mandato del gobierno chileno. El acto de fundación del establecimiento ocurrió el 21 de septiembre de 1843. Aunque el sitio era perfectamente adecuado para construír una guarnición militar con el objeto de defender la costa ya que está situado estratégicamente encima de una pequeña península rocosa, no era adecuado ni estaba capacitado para convertirse en un asentamiento civil apropiado. Teniendo en cuenta estas formidables dificultades, el gobernador militar Don José de Los Santos Mardones en 1848 decretó el cambio de la guarnición desde este punto a su actual localidad, situándola a ambos lados del río de Las Minas (que aparte de las dos mujeres de abordo, eran las únicas minas que había en la región), y rebautizando la avanzada como Punta Arenas.

Si se les quedó dando vueltas en la memoria el asunto de El Trauco, El Trauco era aquel brujo, chico como enano con joroba y feo como la bigotuda de mi suegra que pasaba sus días encaramado sobre los árboles de los sublimes bosques chilenos a la espera de lanzarse sobre alguna de las inocentes muchachas que daban cándidos paseos por la foresta. Esto es parte de la bendita mitología chilena.

A mediados del siglo XIX, Chile utilizó Punta Arenas como una colonia penal y para confinar a personal militar con "problemas de comportamiento" (de ahí es que viene la costumbre de mandar a los "cacos" al sur), asimismo como un lugar de inmigrantes colonizadores. En diciembre de 1851, se produjo un motín de prisioneros encabezado por el Teniente Cambiaso, que dió lugar al asesinato del gobernador Muñoz Gamero y del cura del destacamento, conllevando el asesinato de muchos civiles inocentes y la destrucción de una gran parte de la ciudad incluyendo la iglesia y el hospital. Este motín fue conocido como "El Motín de los Artilleros". El motín fué audazmente resuelto por Comandante británico Stewart del buque HMS Virago, un buque de vapor impulsado por ruedas de paleta, apoyado por dos naves chilenas: Infatigable y Meteoro.

Los problemas fueron resueltos y la ciudad fué restaurada expeditamente y Punta Arenas comenzó un acelerado progreso impulsado por el rápido crecimiento de la industria de las ovejas, por el tráfico marítimo debido al descubrimiento del oro en California, y con el incremento del comercio debido a su estratégica y principal posición como ruta comercial. Entre 1890 y 1940, la región de Magallanes se convirtió en la región más importante del mundo en la cría de ovejas, donde la compañía Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego controlaba más de 10.000 kilómetros cuadrados entre Chile y la Argentina meridional para este efecto. La casa matriz y las jefaturas de esta compañía al igual que las residencias de sus dueños estaban establecidas en Punta Arenas.

El molo de abrigo (puerto) de Punta Arenas, aunque expuesto a tormentas, era considerado uno de los más importantes puertos de Chile antes de la construcción del Canal de Panamá. Este puerto también fué usado afanosamente como estación de abastecimiento de carbón por los numerosos buques de vapor que transitaban entre los Océanos Atlántico y Pacífico. Hoy, Punta Arenas es una ciudad vibrante y moderna y cuenta con una población de alrededor de 160.000 gloriosos y aguerridos chilenos, una creciente industria, un comercio diversificado; y estoy seguro, con algunos inmortales Maristas.

Y lo último acerca de Punta Arenas...
En la primavera de 1962 cerca de final de año y en una de mis travesías a Punta Arenas con el engendrador de mi naturaleza, en ese entonces cuando yo todavía usaba el pelo y los pantalones cortos (pero ya no me comía los mocos), el clima en Punta Arenas no estaba muy bueno que digamos. Ese día hacía un viento más fuerte que la cresta, estaba nublado, húmedo, y hacía mucho frío. Estábamos de paso por el Hotel Cabo de Hornos que quedaba frente a la Plaza (no sé si está ahí todavía o si existe) donde pasamos a buscar a otro marino amigo de mi progenitor para ir a recorrer algunos lugares de interés en las afueras de la ciudad. Yo estaba abrigado apropiadamente para la excursión con dos sweaters que me había tejido mi mamá con lana peluda y mucho cariño, con camiseta y camisa, con una chaqueta impermeable, con calcetines gruesos de alpaca, con pantalones de tweed (que los odiaba), con un lindo gorro de vicuña que me quedaba súper grande, y con un paquete de galletas Tritón en el bolsillo de mi chaqueta. Las galletas Tritón eran mis favoritas y las fabricaba McKay S.A., fundada en Talca en 1892 (pero las galletas eran frescas). ¿Se acuerdan de "galletas McKay, más ricas no hay"?

Ese día fuimos a ver un lugar en el campo que quedaba bastante lejos de Punta Arenas (o por lo menos así me pareció) que no me acuerdo qué es lo que era, ni de dónde queda, pero en el que había una cachá grande de ovejas. Lo que sí me acuerdo es de que había un viento infernal que hacía que lloviera de lado, con unas ráfagas de viento impresionantes que silbaban entre mis canillas flacas y que me empujaban y hacían que me costara mantenerme caminando derecho y sin caerme al barro. En una de esas repentinas ráfagas hiperbóreas, el céfiro me voló el bendito gorro que a pesar de estar mojado y pesado, surcó raudamente atentando sobrevolar por el aire septentrional, pero que terminó perdiéndose entre las matas y los corderos. Unos huasos que nos acompañaban trataron de alcanzarlo y rescatarlo, pero el gorro desapareció fugazmente entre la lluvia, el viento, las matas, y las patas de las ovejas mojadas y gritonas; y nunca más lo volví a ver al gorro éste... No me preocupé mucho porque la verdad es que el gorrito no me gustaba p'a n'a.

Al final del día me acuerdo de que me dieron chocolate caliente con leche en un tacho de metal que estaba abollado por todos lados y hablaba de tiempos mejores, en el que me tomé el chocolate a sorbitos cortos y sabrosos para no quemarme los labios o la lengua mientras nos secábamos la ropa en frente de una fogata bulliciosa que emitía intermitentemente repentinos quejidos de madera mojada y de relatos fabulosos. El lugar olía a humo, a humedad e historia, y mientras el vapor se elevaba tímidamente desde mis vestimentas, en las bóvedas de mi imaginación sin riendas donde estos recuerdos aún navegan con una nostalgia cadenciosa, se sentía como estar en otro mundo de otra edad. El humo y la humedad no me molestaban, y la historia de ese momento se impregnaba lánguidamente como un epígrafe en la piel de badana que cubría mi mente hecha de primigenios cristales siderales. Me sentía contento y aventurero.

Esta es otra razón arbitraria y egoísta que esgrimo para excusar mi retorno a Punta Arenas; no para encontrar el famoso gorrito, sino para comprarme uno nuevo, pero esta vez que me quede bien y me cubra la cabeza, especialmente ahora que tiene menos pelo. ¡Punta Arenas, estás fraguada en la profunda entelequia de mi niñez! ¡Te añoro!

¿Cuántos de ustedes mis queridos Maristas indisolubles tendrán algún gallardo y aguerrido antepasado que contribuyó con trabajo, sudor, valentía, sacrificio y lealtad a forjar esta patrimonial y mitológica ciudad?... Busquen...

Bueno Maristas todos, esto pasó por un zapatito roto, y mañana les cuento otro. Estoy seguro de que ustedes saben de todo esto y quizá más que yo acerca de Punta Arenas, pero simplemente quería refrescarles la memoria desde mi escritorio Marista con mi inextinguible y pertinaz pluma que no conoce el silencio.

El Loco.