Hay una humilde pero notable integrante del reino de las plantas perteneciente a la familia "Arecaceae" cuyo nombre nativo es Kan-Kán, pero mejor conocida para el resto de la humanidad como la Palma Chilena; es la "Jubaea Chilensis"; que significa Palma Chilena Vinera, la cual nos ha brindado por años la única, original y deliciosa "Miel de Palma", la cual apaciguó los ímpetus del alma de Gnenechén -el Omnipotente Dios de los Mapuches- desde mucho antes de la llegada de los Castellanos(1) a América.
(1) El 12 de Octubre de 1492 cuando Don Cristóbal Colom (no Colón, que además era Mallorquín y no italiano o genovés como creen lo ilusos) llegó a las América, plantó la onerosa bandera y los blasones de Castilla en las tierras recién descubiertas, simplemente porque España no existía todavía en ese entonces. Los "españoles" no llegaron al nuevo continente, sino que lo hicieron los Castellanos y las Gentes de Aragón provenientes de las comarcas de Isabela I (Isabel de Castilla), Reina de Castilla y León; y de Ferdinando El Católico (Fernando de Aragón), Rey de Aragón, Sicilia, Nápoles y Valencia.
La Jubaea Chilensis es la única especie existente de la familia (o género) Arecaceae, que aún sobrevive pertinazmente los intransigentes abusos humanos. Esta palmerita es nativa del suroeste de América del Sur, y en la región central de Chile se le considera endémica. En Chile central entre los 32°S y 35°S y al sur de la Región de Coquimbo, y la Región de Valparaíso es donde se encuentra en más abundancia. También se encuentra, aunque en menos profusión, en la Región Metropolitana de Santiago, en la Región de O'Higgins y en el norte de la Región del Maule con su clima mediterráneo y estaciones secas y prolongadas.
Durante mucho tiempo se creyó que la palma de Isla de Pascua (ya extinguida) también pertenecía a la familia "Arecaceae", pero es de distinto género y ahora se le categoriza en su propia y privativa familia: "Paschalococos". Y nó, nó señor, no significa pásame los cocos como los flaites chilenos asumen. ¿Qué cosas, no? Si usted quiere los cocos de la palmerita, los tiene que cosechar usted mismo.
Esta inocente palmerita es más supercalifragilística que Mary Poppins en monokini. Durante su larga vida llega a medir hasta 25 metros de altura, y su tronquito desarrolla un diámetro de hasta 1,3 metros en la base, y muchas veces es más grueso en su parte alta. ¡Las otras palmeras han admirado siempre sus sensuales y vertiginosas caderas! Solamente comienza a florecer cerca de los 60 años de edad (como yo), cuando llega a su edad reproductiva (como yo). Sus hojas en forma de pluma parecen pequeñas comparadas con su ciclópeo tamaño, pero miden alrededor de 3 a 5 metros de longitud, coronando esta palmera en forma graciosa y desbandada, como la simbiótica peluca chascona del "Tony Caluga".
La Jubaea Chilensis más grande en existencia que se conoce es un espécimen que se le mantiene puertas adentro, como planta de interior en los Jardines Botánicos Reales Kew, en Inglaterra; y mide una cachá regrande de metros.
Su prima, la sexy "Dasyphyllum Excelsum", es de la familia "Asteraceae" y se conoce en Chile como Bulli, y se parece un poco al Eucaliptus. Se encuentra esparcida coquetamente entre Quillota y Cauquenes, y también habita en el Parque Nacional Cerro La Campana tal como su prima. Estas primas, la "Jubaea Chilensis" y la "Dasyphyllum Excelsum" están escritas con tinta roja en la lista de especies en extinción.
Lo que no me puedo explicar por más que trato (¿Quizá porque ahora soy gringo?), y desde mi punto de vista esto constituye una omisión indocta e inaceptable, es que Chile ha reconocido como especies nacionales simbólicas a la Araucaria, a la Araucaria Araucana, al Alerce (Fitzroya Cupressoides para los más entendidos), y a la Semper Glorificus Copihue (Lapargeria Rosea --como les escribí acerca de ella hace tan poco), e inexplicablemente y sin razón colegida; no han incluído entre estas supercalifragilísticas especies a la Jubaea Chilensis ¡que tiene unos coquitos tan lindos! ¿Qué cosas, no?
¿Será quizá producto de la actitud política radical y pancista, tan inherente y propia de los sucios y desvergonzados manejos administrativos de los chuecos y moralmente corcovados políticos de nuestra era? Quizá esto obedece a su lema natural intrínseco : "Omne mea nam" -- ¡todo para mí! Pues esto no me extraña un exiguo mínimo.
Hay dos mil ochocientas especies de palmáceas desperdigadas en un extraordinario concierto y despliegue biótico por todas las superficies que están por sobre el nivel del agua en este cuasi-redondo y rotatorio planeta, pero entre todas ellas, la palma chilena es la de más pasmoso y soberbio desarrollo. Aunque no hay estudios científicos conocidos que aseveren que estas plantas tienen más de de mil años de antigüedad, puede ser tácitamente señalado en numerosos estudios la referencia a la longeva edad de estas prehistóricas especies.
La raíz de esta palmera es muy curiosa ya que no posee una raíz comparativa a las de los árboles. En vez de poseer grandes raíces; del tronco germinan una gran cantidad de fibrillas delgadas que miden casi un centímetro de diámetro, pero que tienen hasta 15 metros de largo, de las cuales solo un pequeño porcentaje de ellas socavan en profundidad para buscar aguas subyacentes. La mayoría de estas raicillas se extienden horizontalmente, lo que le da poca sustentación a la palmera, y la hace vulnerable a los vientos fuertes, de la misma forma en que los nefastos políticos desestabilizan a su discreción nuestros países. Por eso es que cuando un jugador de fútbol se lo pasa cayéndose al suelo lo tildan de "palmera". Los pensamientos de muchos políticos son como las raíces de las palmeras: la mayoría escasamente profundos, y el resto; superficial. ¿Qué cosas, no?
Por si no se lo habían enseñado en el Ercilla (2), la Jubaea Chilensis se reproduce por semillas. Éstas están envueltas en vainas de un tamaño aproximado a un metro las cuales se denominan espatas. Cuando estas vainas maduran, florecen y dan fruto. Una vez que los frutos se secan, las semillas se liberan y se diseminan en la tierra alrededor de la palmera, y dependiendo de las condiciones de la biota ambiental y del ecosistema en que se encuentran, la semilla puede demorarse varios meses en germinar, y en ciertos casos, varias temporadas. Últimamente su reproducción y crecimiento no está regido por el clima atmosférico, sino que por el clima político, que por cierto es conducente a nada, y es por eso que nuestra amada palmerita está en vías de extinción. ¿Qué cosas, no?
(2) El "Ercilla", es conocido ampliamente por la humanidad inteligente y por sus educandos como el "Glorioso y Célebre Instituto Alonso de Ercilla de Los Hermanos Maristas de Chile". Nuestro espléndido colegio fué fundado por los Hermanos Maristas en la ciudad de Santiago del Nuevo Extremo en Chile por allá por el año de 1929. Fué declarado "Cooperador de la Función Educacional del Estado" por Decreto Oficial de la República de Chile N° 1444 con fecha 30 de Abril de 1929. ¡Esto sí es "cool"! Nota:El Ercilla es un Colegio Católico, pero no es culpa mía.
Leyenda
Hay una leyenda de la cual no se tienen muchas referencias verosímiles, pero que por milagro la escuché años "A" de la boca de un Indio Alacalufe(3) durante una de mis travesías cuando me fuí a descubrir la Isla Desolación, enclavada en los silentes dominios del Estrecho de Magallanes, en el antártico sur de nuestro cabizbajo planeta. Afortunadamente "escuché" esta leyenda porque por esos años sordos, yo no le escuchaba u obedecía a nadie, así que el haber escuchado una vez; es casi un milagro. Me acuerdo de esto porque mi insensato padre me amenazó con hacer un trueque con los Alacalufes, y cambiarme por un saco de "choros" si me seguía negando a "escuchar". Forzado por las circunstancias de sobrevivir, escuché. El panorama de vivir entre los Alacalufes --y esto dicho con todo el máximo respeto de un hombre civilizado por estos extraordinarios aborígenes australes-- no era una opción que estaba dispuesto a considerar en esa edad de mi vida. ¡Los Alacalufes no tenían ni teléfono ni tele!
(3) Los Alacalufes (o Kawésqar) son gentes nomádicas marítimas que viven en el sur de Chile en la Península de Brunswick, y en las islas Wellington, Santa Inés, y Desolación. Su lenguaje es el Kawésqar. Nunca mire a "huevo" a los Kawésqar, porque al igual que la mayoría de los indígenas de Chile, son bilingües ya que para comunicarse con la cultura dominante deben aprender el Castellano como segunda lengua. ¿Es usted bilingüe? ¿Ve?, ¡No joda!
De acuerdo a Urrac Sectiser --que significa Caballo (Urrac) del Viento del Este (Sectiser), en la lengua Kawésqar--, un singular y sonriente Alacalufe pataco y fuerte que conocí durante mi travesía; me relató un cuento de su pueblo. Este relato se supone que es cierto porque cuando me lo estaba contando, la abuelita de Urrac Sectiser; doña Ypacolis Iacepáaiselop (mujer de la luna) que escuchaba atentamente la narración, expresaba su aprobación con un movimiento de cabeza en signo de asentimiento. Yo pensé al principio que la señora tenía Parkinson, o un "tic" nervioso, o a lo mejor estaba media loca como su nombre lo indicaba, pero al parecer no era así. El cuento narra lo siguiente:
Hubo una vez un Alacalufe beligerante y bellaco de nombre Akschene Actási (Hombre Hediondo en Kawésqar) que nadie lo podía tragar en la tribu porque era pendenciero, malintencionado, y abusivo. Se lo pasaba borracho y molestando a la gente sin ninguna razón. No podía ver nada sano, hermoso, o importante sin estropearlo o destruírlo. Su nombre se derivaba de su aspecto y costumbres poco refinadas: se meaba en su ropa cuando estaba durmiendo la "mona", no se limpiaba bien el culito después de ir a depositar en el campo, no se bañaba y se escondía de la lluvia, y después de comer pescado no se lavaba los dientes. En fin, era un flaite Alacalufe con tufo a abogado deshonesto.
Un día, Akschene Actási andaba caminando por las orillas de una islita cerca de Isla Desolación y tropezó con un grupo de palmeritas nuevas que crecían sin ser molestadas hasta el momento. Sin fijarse al caminar, el estulto Akschene Actási tropezó con una de ellas y se hirió un pié; el que no era tan grande como el de los Patagones (4), pero que le servía muchísimo para caminar. Akschene Actási se enfureció con la joven e inocente palmera, y para vengarse del daño que le había cometido, recogió una enorme piedra que yacía cercana, y aplastó a la palmera. Le asentó la enorme piedra en su corona a la palmera, lo que la aplastó hasta que casi la derribó al suelo. Acto seguido, este pendejo maldito reanudó su camino profiriendo enojado: "¡Tahuasalúl ahuork! (¡muérete porquería!)" --en Castellano actual sería: ¡Ándate a la chucha!--.
(4) Los Patagones (o Tehuelches, que significa "Gente Bravía en Mapudungún o Mapuche) --según nos enseñó nuestro amado Profesor de Historia Don Jorge Gutiérrez; es el nombre genérico que se le ha dado al conjunto de etnias amerindias de la Patagonia y de la región Pampeana en América del Sur. Ellos, aunque divididos en varios grupos, hablaban lenguas diferentes pero compartían rasgos culturales comunes. Este conjunto de etnias suele denominarse Complejo Tehuelche. Se dice que tenían pies enormes y que no necesitaban Skis para esquiar, ni tabla para "surfear".
La palmera llena de dolor y angustia trató desesperadamente de zafarse de la piedra que estaba firmemente enredada en su corona sacudiéndose para todos lados, empujando, inclinándose, pero por más que trató, no lo pudo conseguir. La piedra estaba firmemente adherida a su corona, y por más que lo intentó, no la pudo soltar ni deshacerse de ella y entonces cuando perdió todas sus fuerzas en este intento de zafarse, finalmente quedó abatida mientras que las otras palmeras la miraban desconsoladas y sin poder prestarle ninguna ayuda.
Entonces la joven palmera arañó el suelo y con algunas de sus raíces excavó el húmedo suelo Alacalufe sureño y se mantuvo en pié desafiante a pesar del enorme peso de la piedra que la aplastaba inicuamente. Como no podía estirar sus ramas para captar la humedad ambiental y poder beber, fué hundiendo enérgicamente sus raíces tan profundamente hasta que encontró las vertientes de agua más subterráneas del oasis. Esas aguas frescas y profundas la alimentaron y fortalecieron, dándole la tenacidad para empujar la piedra tan alto, que el viento la hacía balancear, pero la piedra nunca se desplomó a tierra desde su corona. En este esfuerzo por crecer con tamaño peso encima, la palmera creció tan alta que ya ningún árbol le hacía sombra a su corona de hojas horizontales. El agua límpida de las profundidades y el cariñoso sol de la constelación de Fénix, convirtieron a la joven palmerita en una palmera reina enorme y fuerte que era una verdadera beldad.
Al cabo de unos lentos y numerosos años, volvió el malvado Akschene Actási a pasar por el lugar en que había torturado a la palmerita, para alegrarse la vida y regodear su vista con el árbol que él había estropeado unos años antes. Buscó por todos lados sin encontrarla. Él estaba seguro de la ubicación de la palmera, pero por más que buscó, solo veía palmeras altas y fuertes, en especial una de ellas que era la más alta de todas y las más fuerte también. Entonces esa palmera bajó su corona hacia Akschene Actási, le enseñó la piedra que todavía estaba empotrada en su corona y le dijo: “Akschene Actási, tengo que darte las gracias, porque tu carga aunque injusta y desmerecida me ha hecho fuerte. Pero no me ha hecho fuerte por tu maldad, sino porque me rehusé a aceptarla”.
La palmera continuó dirigiéndose al Alacalufe maldito agregando: "Ahora ya no necesito más esta enorme y pesada piedra, así que te la devuelvo". Acto seguido se inclinó sobre Akschene Actási y le dejó caer la pesada roca desde gran altura en la cabeza, aplastándolo como a un sapo. Fin. Moraleja: No sea desgraciado. ¡Sería portentoso que nosotros pudiésemos devolverles las piedras que nos han colocado encima de nuestras vidas los abogados deshonestos, los políticos mentirosos y los curas depravados!
De Vuelta a la Jubaea Chilensis
La palma chilena, llamada Kan-Kán por los antiguos habitantes de esta región, fué muy importante en el pasado, ya que a falta de industria maderera, sus hojas y las fibras de su tronco se utilizaban para techar viviendas; y sus frutos y la miel que se extraía de ellos desde hace muchos siglos, constituían y siguen constituyendo una excelente fuente alimenticia para el hombre. Desafortunadamente, ésta es una de las causas principales que han llevado a la palma chilena a vías de extinción y por eso esta noble palma se encuentra en escaso número, ya que para obtener su codiciada miel, es necesario cortar la palma provocando su muerte. Ya postrada en el suelo, a la palma se le cortan las hojas para que de ahí sangre la preciosa savia que al escurrirse, le va sangrando la vida. Una vez procesada esta savia, dá origen a la extraordinaria Miel de Palma. ¿Qué cosas, no?
Algo de Historia
Si bien existe nutrida literatura sobre esta ingenua floresta, en la mayoría de los casos se trata de investigaciones muy especializadas y hasta parciales sobre el tema de la Jubaea Chilensis. Por lo general estos estudios o trabajos investigativos forman parte de tesis universitarias, trabajos de investigación inéditos, o informes técnicos de circulación restringida. La Jubaea Chilensis es sin duda alguna, el James Bond de las palmeras.
A pesar de que las palmeras que son el árbol símbolo de las regiones tropicales, y que están situadas ahora en climas templado-fríos como en Chile, se conjetura de que éstas sean resabios de épocas más cálidas. Esto se debe a que hace aproximadamente 120 millones de años (y esto es cierto porque me lo dijo mi abuelita), cuando el quiebre de Pangaea era más evidente a finales del período Cretáceo y a comienzos del período Terciario, románticos períodos en donde desgraciadamente no había ni un gil que pudiese salir a observar los Solsticios, la mayor parte de la superficie de la tierra estaba dominada por climas tropicales. A continuación de estas edades Paleontológicas, se produjo un enfriamiento progresivo del planeta que terminó en los períodos glaciares. Las palmeras, al igual que otros árboles, se retrajeron a zonas más abrigadas del frío, algunas quedando aisladas como en el caso de la Jubaea Chilensis. Esta especia ha sobrevivido desde entonces y hasta hoy en nuestro período Cuaternario, período en que desde hace 1,6 millones de años existen todos los animales y alimañas que tenemos hoy, incluyendo abogados, políticos y curas. ¡Ha!, y también el ser Humano. (Se dice que el Chupacabras es la cruza de un abogado deshonesto, un cura homosexual y una política fea. La verdad es cruda, pero no duele).
La Jubaea Chilensis tiene una primorosa y pintoresca prima que habita en las islas del archipiélago Juan Fernández, que se le conoce como la Palma Chonta, pero que su nombre verdadero es "Juania Australis", y no como "La Juanita del Sur" como algunos morones creen. Esta palma también está enfrentada a su extinción.
La Intervención Humana
Luego, la especie más perfecta, la más desgraciada, la más inconsciente y la más depredadora de todas en la naturaleza, el hombre, emprendió su impune asalto y su infecundo combate en contra del bosque y del matorral nativo. La pobre Jubaea Chilensis hoy subsiste a duras penas, en forma natural y con el gran desdén irresponsable del hombre, solo en algunas escasas agrupaciones aisladas. En Chile, este proceso destructor inconsciente se desata con la inesperada llegada de los conquistadores, y en muchos lugares aún continúa su devastador e irresponsable azote hasta nuestros días. ¿Qué cosas, no?
Así que mi querido lector, la próxima vez que usted tenga el lujo y la suertuda fortuna de pasar en frente de una de estas silenciosas, agraciadas, y colosales palmeritas, por favor no la mire tan "a huevo" señor, y muestre un poco más de respeto y civilidad por este colosal sobreviviente de la chilenidad ancestral chilena. Muchas gracias caballero.
El Loco
Estos son los partos monomáticos pero honestos de un Traficante de Ideas Dementes que aborta filosofías teorizantes salvajes y parciales, para que la humanidad pensante se cuestione... o no. - The Humanitarian Hell Raiser.
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¿Conoce la Lapageria Rosea?
El copihue es una flor autóctona chilena cuyo nombre binomial es: Lapageria Rosea; que no tiene nada que ver con La Pantera Rosa (¡ni con ninguna otra cosa!). Esta magnífica flor con su forma de delicada campana de carillón (con frac) de hojas duras de rojo intenso, florece incesantemente desde el verano hasta finales del otoño chilenos, y se le puede encontrar retoñando abundantemente desde las comarcas del glorioso Puerto de Valparaíso hasta los confines de Fresia(1), enmarañada alegremente sobre aclimatados matorrales y también suspendida elegantemente en los misteriosos y mágicos bosques del húmedo sur del territorio chileno.
(1) Fresia es una pequeña comuna localizada en el extremo sur de Chile, ubicada en la Provincia de Llanquihue que es parte de la X Región, o Región de Los Lagos. Se encuentra a unos 34 kilómetros al poniente de Puerto Varas. En Fresia se dió cita la historia con un importante suceso de la Independencia de Chile. El 6 de Marzo de 1820, estos acontecimientos ocurrieron en la hacienda "El Toro", que se ubica en una región denominada Polizones. Allí combatieron las fuerzas Patriotas contra las Realistas, a las que hicieron huír de Valdivia hacia Chiloé, después de que los patriotas conquistaran Valdivia comandados por el Almirante Lord Thomas Cochrane. La esposa del Toqui Caupolicán también se llamaba Fresia, pero no tiene nada que ver con el pueblito éste.
A pesar de ser una flor que crece al aire libre (libre de Libertad), al copihue también se le puede cultivar en interiores, proveyendo que la flor no esté expuesta directamente a los rayos del sol, y que goce de ventilación abundante para evitar la acumulación excesiva de calor. El copihue tiene un tallo delgado y larguísimo (que lo hace una enredadera) el cual usa para enredarse y trepar en otras vegetaciones para crecer, y curiosamente, este tallo escalador siempre crece de derecha a izquierda, con un movimiento contrario a las manecillas del reloj. La flor tiene 6 tépalos(2) y 6 estambres. Dicen que la belleza del copihue chileno es indirectamente proporcional a su fragancia, por eso es que el copihue carece totalmente de aroma.
(2) El tépalo (NO estépalo) es el segmento o unidad de los periantos (envoltura que rodea a los órganos sexuales de las plantas) en los que no están claramente diferenciados la corola (verticilo interno de las flores que tienen perianto heteroclamídeo) y el cáliz (verticilo externo en las flores con perianto heteroclamídeo), como en el tulipán o la cebolla.
El copihue es la orgullosa flor nacional de Chile. Esta hiedra perenne es única en su especie y puede superar los diez metros de altura al trepar graciosamente sobre matorrales y florestas con sus tallos retorcidos, flexibles y resistentes. Esta hermosa y exquisita flor puede llegar a medir hasta 15 centímetros de largo y unos 10 de ancho, y se reproduce por semilla.
Esta agraciada madreselva se demora más de 10 años en llegar a su estado adulto, haciéndola un objeto comercial de elevado importe, y ha sido empujada a la lista de especies en peligro de extinción. Las buenas noticias es que esta linda yedra fué declarada "especie protegida" en el año 1977 por la Ley de Bosques de Chile (¡bosquelacortay, bosquetejodiste!).
La fruta del copihue parece una baya alargada con una cáscara resistente que contiene un montón de semillas pequeñitas como del tamaño de las semillas del formidable tomate Quillotano que comían los dioses cuando paraban a descansar en esta ciudad durante su peregrinaje anual a la cresta del mundo. En su ambiente natural, el copihue es polinizado por alegres e inquietos colibríes.
Esta fruta se conoce en el sur de Chile como pepino. El nombre de la fruta en Mapudungun (Mapuche) es kopiw, que es el nombre etimológico del copihue español; y la flor en Mapudungun se llama kodkülla. Según la medicina popular Mapuche, la raíz del copihue la empleaba el Machí (doctor) Mapuche (Araucanian o Araucano) para curar enfermedades venéreas, gota y reumatismo entre otros padecimientos habituales entre los mapuches.
Conforme a numerosas recolecciones orales populares de la cultura Mapuche, la historia del copihue se desenvuelve así (según me lo contó personalmente Antoine Orllie de Touneins(3) - Rey de Araucanía), palabra por palabra:
(3) Esto me lo enseñó el Chunchito Gutiérrez. La Araucanía se encuentra situada en Chile meridional. En el siglo XIX, en estas tierras meridionales no había ningún europeo y solamente los indígenas vivían allí. El 17 de noviembre de 1860, un trotamundos francés medio loco de nombre Antonio-Orllie de Touneins, con la ayuda de los caciques locales fundó una monarquía hereditaria constitucional en Araucanía. El Reino de Araucanía tuvo una existencia auténtica y soberana de un año y medio. El Rey de Araucanía tomó el nombre de Orllie-Antonio І. El gobierno de Chile rechazó rotundamente y oficialmente el Reino el 5 de Enero de 1862. En un nuevo intento, el Rey consiguió la reaparición del Reino entre 1869 y 1871. El monarca intentó volver a su reino en 1874 y en 1876 otra vez para reinstaurarlo y llamarlo Nouvelle France. Como no pudo conseguir sus deseos, volvió a Francia en 1867, donde murió el 19 de Septiembre de 1878.
Leyenda Mapuche
Érase una vez hace una tonelada de años atrás, cuando los australes territorios de los dominios de Arauco era habitada por los Pehuenches(4) y Mapuches(5), estas regiones que conocemos ahora como Chile, fértil provincia y señalada en la región Antártica famosa, de remotas naciones respetada por fuerte, principal y poderosa; la gente que produce es tan granada, tan soberbia, gallarda y belicosa, que no ha sido por rey jamás regida ni a extranjero dominio sometida; vivía una hermosísima infanta y princesa Mapuche princesa de nombre Hues, y un vigoroso y gallardo príncipe Pehuenche de nombre Copih.
(4) El nombre de Pehuenches se deriva del hábito de esta gente de cosechar piñones, las semillas de la Araucana Araucaria, o Pehuén.
(5) Los Mapuches representan cerca de 4% de la población chilena, quienes se concentran mayormente en la región de Araucanía.
Pero como en todos los cuentos románticos, las tribus de estos novelescos personajes estaban enemistadas a muerte ¡y todavía nadie tiene la más peregrina idea del por qué!. El problema más grande era que Copih y Hues se amaban con loca pasión, y tenían tremendas dificultades para verse, así que constantemente tenían que escabullirse sigilosamente de sus poblados para encontrarse en algún lugar secreto de la selva misteriosa en donde no estuviera El Trauco.
Pero en un día de extrema mala suerte los jóvenes fueron descubiertos, y al saber de esta furtiva infidencia, los padres de ambos se enfurecieron tremendamente y planearon venganza para lavar esta afrenta (¡Huy qué miedo!). Para pensar en la venganza se pusieron a tomar chicha hasta que quedaron inflamables.
Entonces Copiñiel (alias el "Piñiñento") el jefe de los Pehuenches y autor de los días del príncipe Copih, y Nahuel (alias Pudahuel porque cuando se enojaba, volaban las plumas), jefe Mapuche y padre de la princesa Hues, se dirigieron independientemente a las orillas de la laguna donde ambos enamorados se encontraban frecuentemente, según cuentan los Copuchentos, quienes eran una tribu de indios de mierda que siempre se metían en lo que no les incumbía.
Al llegar al lago, el padre de Hues vió a su hija abrazándose con el Pehuenche que según él, era un Picante. Al ver esto, se enfureció de tal forma que de rabia le arrojó su lanza a Copih con tal fuerza que le atravesó el corazón matándolo de incontinenti. El príncipe Pehuenche herido de muerte se hundió en las aguas de la laguna tiñéndolas de un araucano carmesí.
El cacique Copiñiel no se pudo contener al presenciar tamaña desgracia, y se precipitó sobre la Princesa y en venganza, también le atravesó el corazón de un potente lanzazo, la que a su vez se desvaneció en las ahora rojas aguas de la laguna.
Cuando los caciques se dieron cuenta de que la habían cagado soberanamente por actuar en forma precipitada e irresoluta, era ya demasiado tarde para salvar a la pareja. A pesar de que las esposas de los caciques los advirtieron de su obstinación, y les pidieron que no fuesen testarudos e intransigentes con el asuntito éste, lo hicieron igual. De aquí se deriva la expresión: "mas porfiado que un mapuche curao".
Ambas entristecidas tribus lloraron por largo tiempo. Después de un año, los pehuenches y los mapuches se reunieron en la laguna para celebrar el aniversario de su muerte y para recordarlos. Las tribus llegaron ya caída la noche después de una larga caminata, y se acomodaron a dormir a la orilla del lago para pasar la noche.
Cuando clareó el alba, los incrédulos ojos de los mapuches y pehuenches observaron un espectáculo enigmático e inexplicable que ocurría en medio de la laguna. Del oscuro fondo de las quietas aguas surgieron enhiestas dos lanzas entrecruzadas sobre el lago. Una verde enredadera las entrelazaba y las unía apretadamente, y de ella colgaban graciosamente dos hermosas y grandes flores con una delicada forma de campana alargada: una roja como la sangre y la otra blanca como la nieve.
Y así, las tribus que todavía vivían enemistadas por razones sin razón creyeron comprender lo que sucedía a través de este claro mensaje de los dioses de las profundidades del lago. Decidieron reconciliarse con un Machitún(6) a todo trapo con chicha, mote con huesillos, y una banda con kultrúnes, trutrucas, y pifilkas(7); y de común acuerdo, decidieron llamar a la flor copihue, que es la unión de Copih y de Hues. El lago, es el lago Nahuel Huapi. Ésta es una de las historias del origen de nuestra flor nacional.
(6) La ceremonia del machitún la efectuaba normalmente un curandero llamado machi al que se le atribuía poderes sobrenaturales que le permitían comunicarse con los espíritus, para sanar a algún mapuche enfermo.
(7) Kultrún: tambor, Trutruka y Pifilka, instrumentos de viento. http://www.travelsur.net/facts265.htm
Y pasó por un zapatito roto, y si me creen ésta, mañana les cuento otro.
Otra leyenda Mapuche cuenta que de cómo, después de una gran batalla de los guerreros mapuches, algunos sobrevivientes se subieron a los árboles cercanos para averiguar del resultado de la batalla. Estos guerreros viendo que todos sus camaradas de armas habían perecido, se pusieron a llorar y a sollozar de tristeza, y sus lágrimas derramadas se convirtieron en flores de sangre en honor a sus amigos muertos. Y así fué como nació el Copihue.
El Rincón del Chunchito: Como el Copihue llegó a Europa
El Copihue fué introducido a Europa por William Lobb durante su connotada expedición de recolección de plantas en las templadas selvas tropicales de Valdivia entre 1845 y 1848.
William Lobb (1809 - Mayo,1864) fué un recolector de plantas nacido en Cornwall, Inglaterra, que trabajaba para la florería Veitch de Exéter, y fué el responsable de la introducción comercial a Inglaterra de la Araucaria Araucana de Chile. Él y su hermano Thomas Lobb, fueron los primeros recolectores enviados por la compañía Veitch con el objeto de obtener nuevas especies y grandes cantidades de semilla.
La recolección de especímenes de plantas vivas de la selva, llamada a veces "cacería de plantas", es una actividad que ha venido ocurriendo por siglos. La más temprana evidencia registrada de cacería de plantas fué en 1495 A.C. cuando cazadores botánicos llegaron a Somalia para recoger árboles de incienso para llevarle a la reina egipcia Hatshepsut(8).
(8) La palabra egipcia Hatshepsut significa "La Más Noble de las Señoras", el título o nombre del quinto faraón (que fué una mujer) de 1508 a 1458 A.C., de la décimo octava dinastía del Egipto antiguo. Los Egiptolojistas la miran generalmente como a uno de los faraones más exitosos, con un reinando más largo que cualquier otra mujer de dinastía egipcia.
La Era Victoriana vió una oleada de actividad en la cacería de plantas por los aventureros botánicos que exploraron el mundo para descubrir plantas exóticas, y traerlas a casa, a menudo con un riesgo personal considerable. Estas plantas encontraban su destino generalmente en jardines botánicos prominentes, o los jardines privados de mecenas coleccionistas. Los cazadores más prolíficos de plantas durante este período incluyeron a William Lobb y su hermano Thomas Lobb, a George Forrest, Joseph Hooker, Charles Maries y Robert Fortune.
Los bosques chilenos
Las templadas y húmedas selvas tropicales de la nirvanesca región de Valdivia abarcan una franja costera relativamente estrecha entre el Océano Pacífico por el Oeste, y las montañas meridionales de la Cordillera de los Andes por el Este, aproximadamente entre los 37° y 48° de latitud Sur.
Al Norte de los 42° de latitud, el litoral chileno corre a lo largo de la costa, y de Norte a Sur el Valle Central chileno se sitúa entre la costa y los Andes. El Sur de los 42° de latitud, el litoral continúa como una cadena de islas costa afuera, incluyendo la isla de Chiloé y el archipiélago de Chonos, mientras que el Valle Central se sumerge y continúa como el golfo de Corcovado.
Una gran parte de la ecología regional estuvo cubierta por la hoja de hielo de la Patagonia y otros glaciares durante el cenit de la última edad de hielo la cual descendió de las montañas de los Andes, y los numerosos lagos chilenos del distrito central de la eco-región fueron originalmente valles glaciales, mientras que la parte meridional de la región tiene muchos fiordos tallados por estos glaciares.
Al norte de los bosques Valdivianos se encuentran los llamados bosques mediterráneos, las arboledas, y la abundante vegetación de la zona del Matorral chileno. Unos pocos bosques del tipo Valdiviano crecen en el norte de Chile como el que se encuentra en el parque nacional Bosque de Fray Jorge, como remanentes del último gran glacial.
Hacia el Sur se encuentra la eco-región de forestas subpolares Magallánicas. Las eco-regiones templadas Valdivianas, Matorral, y Magallánicas están aisladas de los bosques subtropicales y tropicales del norte de Sudamérica por el desierto de Atacama al norte del Matorral, de las montañas de los Andes, y de los prados secos de Argentina; al este de los Andes. Consecuentemente, las regiones del bosque templado se han desarrollado en el aislamiento relativo, con un alto nivel de especies endémicas.
En resumen, los bosques chilenos se encuentran entre los más bellos e inexplorados del mundo. Sus majestuosas existencias de verdes esperanzas han inspirado a muchos, y son un atractivo extraordinario para osados exploradores. Como lo dijo un día el Poeta de Isla Negra, Pablo Neruda (Julio 12, 1904 – Septiembre 23, 1973): "El que no conoce el bosque chileno, no conoce este planeta".
Ignacio Verdugo Cavada, 1887-1970
Este notable escritor y poeta chileno nació en la Ilustre Ciudad de Concepción el 12 de octubre de 1887. Él estudió en el seminario de Concepción y posteriormente, en la Universidad de Chile, donde recibió el título de abogado el 12 de julio de 1910. A pesar de ser un hombre iluminado, Ignacio no supo elegir. Todos saben que hay solo dos opciones en la vida: ser honrado, o ser abogado. Si ignoramos caritativamente esta pobre y desinformada decisión, forzada quizá en un momento de máxima desesperación y estrabismo emocional, Ignacio fué un hombre brillante.
Él ejerció las tareas de esta vagancia profesional en su pobre ciudad natal y en algunos desafortunados pueblos de la frontera. Fué un excelente secretario de la Intendencia penquista, cargo que se vió forzado a abandonar por razones puramente de salud aproximadamente en el año 1917, fecha en que se radicó definitivamente en Mulchén, dedicándose a una ocupación más humana y honesta: a la agricultura en los Fundos Micauquén, Malvén, y Nihuinco hasta finales de los años 1940.
Desde joven desarrolló una pasión innata por la literatura, principalmente hacia la dulzura y la placidez de la poesía. Cuando contaba 17 barbilampiños años de edad escribió el Poema "LOS COPIHUES ROJOS". Parte de sus soberbios y pulcros versos aparecieron publicados en diarios y revistas de la época, aunque lo que él había escrito podía llenar numerosos y gruesos volúmenes, el único libro que pudo publicar fué "ALMA DE CHILE". Esta publicación fué auspiciada generosamente por la Ilustre Municipalidad de Mulchén(9), con motivo del Primer Centenario de la ciudad que fué fundada en 1861.
(9) Mulchén es una pintoresca y guapa ciudad en la Región del Biobío. Según el censo del 2002, la población de la comuna apenas pasaba los 29.000 habitantes en un área de 1925.3 kilómetros². Fue establecida en 1871 por los soldados chilenos durante la campaña de pacificación de Araucanía. En 1875 Mulchén fué fundado oficialmente. La ciudad está rodeada por un recoveco del Río Bureo por todos lados, excepto por el sur, donde limita con el Río Mulchén. Está situada coquetamente a 32 bellos kilómetros al sur de la ciudad de Los Ángeles (donde nació mi padre), cerca de la carretera 5.
Pocos como él han sido capaces de interpretar con nervio, corazón y alma los paisajes de la gloriosa Araucanía, de sus enigmáticas selvas, de sus quietos lagos, de sus majestuosas montañas, de sus complacientes ríos, y de los campos sureños que vibran al unísono en sus cantos inmortales. Nuestro propio Ignacio Verdugo Cavada es padre y creador de la tradición chilena con su corazón, su sensibilidad y su magna poesía. Este insigne e irreemplazable poeta sucumbió en las rutas de la vida en la ciudad de Santiago de Chile el 10 de Abril de 1970.
EL COPIHUE ROJO
Soy una chispa de fuego
que del bosque en los abrojos
abro mis pétalos rojos
en el nocturno sosiego.
Soy la flor que me despliego
junto a las rucas indianas;
la que, al surgir las mañanas,
en mis noches soñolientas
guardo en mis hojas sangrientas
las lágrimas araucanas.
Nací una tarde serena
de un rayo de sol ardiente
que amó la sombra doliente
de la montaña chilena.
Yo ensangrenté la cadena
que el indio despedazó,
la que de llanto cubrió
la nieve cordillerana;
yo soy la sangre araucana
que de dolor floreció.
Hoy el fuego y la ambición
arrasan rucas y ranchos;
cuelga la flor de sus ganchos
como flor de maldición.
Y voy con honda aflicción
a sepultar mi pesar
en la selva secular,
donde mis pumas rugieran,
donde mis indios me esperan
para ayudarme a llorar.
----- Ignacio Verdugo Cavada, 1961 (creo...)
Ahora amigo, ¿conoce a la Lapageria Rosea?
El Loco.
(1) Fresia es una pequeña comuna localizada en el extremo sur de Chile, ubicada en la Provincia de Llanquihue que es parte de la X Región, o Región de Los Lagos. Se encuentra a unos 34 kilómetros al poniente de Puerto Varas. En Fresia se dió cita la historia con un importante suceso de la Independencia de Chile. El 6 de Marzo de 1820, estos acontecimientos ocurrieron en la hacienda "El Toro", que se ubica en una región denominada Polizones. Allí combatieron las fuerzas Patriotas contra las Realistas, a las que hicieron huír de Valdivia hacia Chiloé, después de que los patriotas conquistaran Valdivia comandados por el Almirante Lord Thomas Cochrane. La esposa del Toqui Caupolicán también se llamaba Fresia, pero no tiene nada que ver con el pueblito éste.
A pesar de ser una flor que crece al aire libre (libre de Libertad), al copihue también se le puede cultivar en interiores, proveyendo que la flor no esté expuesta directamente a los rayos del sol, y que goce de ventilación abundante para evitar la acumulación excesiva de calor. El copihue tiene un tallo delgado y larguísimo (que lo hace una enredadera) el cual usa para enredarse y trepar en otras vegetaciones para crecer, y curiosamente, este tallo escalador siempre crece de derecha a izquierda, con un movimiento contrario a las manecillas del reloj. La flor tiene 6 tépalos(2) y 6 estambres. Dicen que la belleza del copihue chileno es indirectamente proporcional a su fragancia, por eso es que el copihue carece totalmente de aroma.
(2) El tépalo (NO estépalo) es el segmento o unidad de los periantos (envoltura que rodea a los órganos sexuales de las plantas) en los que no están claramente diferenciados la corola (verticilo interno de las flores que tienen perianto heteroclamídeo) y el cáliz (verticilo externo en las flores con perianto heteroclamídeo), como en el tulipán o la cebolla.
El copihue es la orgullosa flor nacional de Chile. Esta hiedra perenne es única en su especie y puede superar los diez metros de altura al trepar graciosamente sobre matorrales y florestas con sus tallos retorcidos, flexibles y resistentes. Esta hermosa y exquisita flor puede llegar a medir hasta 15 centímetros de largo y unos 10 de ancho, y se reproduce por semilla.
Esta agraciada madreselva se demora más de 10 años en llegar a su estado adulto, haciéndola un objeto comercial de elevado importe, y ha sido empujada a la lista de especies en peligro de extinción. Las buenas noticias es que esta linda yedra fué declarada "especie protegida" en el año 1977 por la Ley de Bosques de Chile (¡bosquelacortay, bosquetejodiste!).
La fruta del copihue parece una baya alargada con una cáscara resistente que contiene un montón de semillas pequeñitas como del tamaño de las semillas del formidable tomate Quillotano que comían los dioses cuando paraban a descansar en esta ciudad durante su peregrinaje anual a la cresta del mundo. En su ambiente natural, el copihue es polinizado por alegres e inquietos colibríes.
Esta fruta se conoce en el sur de Chile como pepino. El nombre de la fruta en Mapudungun (Mapuche) es kopiw, que es el nombre etimológico del copihue español; y la flor en Mapudungun se llama kodkülla. Según la medicina popular Mapuche, la raíz del copihue la empleaba el Machí (doctor) Mapuche (Araucanian o Araucano) para curar enfermedades venéreas, gota y reumatismo entre otros padecimientos habituales entre los mapuches.
Conforme a numerosas recolecciones orales populares de la cultura Mapuche, la historia del copihue se desenvuelve así (según me lo contó personalmente Antoine Orllie de Touneins(3) - Rey de Araucanía), palabra por palabra:
(3) Esto me lo enseñó el Chunchito Gutiérrez. La Araucanía se encuentra situada en Chile meridional. En el siglo XIX, en estas tierras meridionales no había ningún europeo y solamente los indígenas vivían allí. El 17 de noviembre de 1860, un trotamundos francés medio loco de nombre Antonio-Orllie de Touneins, con la ayuda de los caciques locales fundó una monarquía hereditaria constitucional en Araucanía. El Reino de Araucanía tuvo una existencia auténtica y soberana de un año y medio. El Rey de Araucanía tomó el nombre de Orllie-Antonio І. El gobierno de Chile rechazó rotundamente y oficialmente el Reino el 5 de Enero de 1862. En un nuevo intento, el Rey consiguió la reaparición del Reino entre 1869 y 1871. El monarca intentó volver a su reino en 1874 y en 1876 otra vez para reinstaurarlo y llamarlo Nouvelle France. Como no pudo conseguir sus deseos, volvió a Francia en 1867, donde murió el 19 de Septiembre de 1878.
Leyenda Mapuche
Érase una vez hace una tonelada de años atrás, cuando los australes territorios de los dominios de Arauco era habitada por los Pehuenches(4) y Mapuches(5), estas regiones que conocemos ahora como Chile, fértil provincia y señalada en la región Antártica famosa, de remotas naciones respetada por fuerte, principal y poderosa; la gente que produce es tan granada, tan soberbia, gallarda y belicosa, que no ha sido por rey jamás regida ni a extranjero dominio sometida; vivía una hermosísima infanta y princesa Mapuche princesa de nombre Hues, y un vigoroso y gallardo príncipe Pehuenche de nombre Copih.
(4) El nombre de Pehuenches se deriva del hábito de esta gente de cosechar piñones, las semillas de la Araucana Araucaria, o Pehuén.
(5) Los Mapuches representan cerca de 4% de la población chilena, quienes se concentran mayormente en la región de Araucanía.
Pero como en todos los cuentos románticos, las tribus de estos novelescos personajes estaban enemistadas a muerte ¡y todavía nadie tiene la más peregrina idea del por qué!. El problema más grande era que Copih y Hues se amaban con loca pasión, y tenían tremendas dificultades para verse, así que constantemente tenían que escabullirse sigilosamente de sus poblados para encontrarse en algún lugar secreto de la selva misteriosa en donde no estuviera El Trauco.
Pero en un día de extrema mala suerte los jóvenes fueron descubiertos, y al saber de esta furtiva infidencia, los padres de ambos se enfurecieron tremendamente y planearon venganza para lavar esta afrenta (¡Huy qué miedo!). Para pensar en la venganza se pusieron a tomar chicha hasta que quedaron inflamables.
Entonces Copiñiel (alias el "Piñiñento") el jefe de los Pehuenches y autor de los días del príncipe Copih, y Nahuel (alias Pudahuel porque cuando se enojaba, volaban las plumas), jefe Mapuche y padre de la princesa Hues, se dirigieron independientemente a las orillas de la laguna donde ambos enamorados se encontraban frecuentemente, según cuentan los Copuchentos, quienes eran una tribu de indios de mierda que siempre se metían en lo que no les incumbía.
Al llegar al lago, el padre de Hues vió a su hija abrazándose con el Pehuenche que según él, era un Picante. Al ver esto, se enfureció de tal forma que de rabia le arrojó su lanza a Copih con tal fuerza que le atravesó el corazón matándolo de incontinenti. El príncipe Pehuenche herido de muerte se hundió en las aguas de la laguna tiñéndolas de un araucano carmesí.
El cacique Copiñiel no se pudo contener al presenciar tamaña desgracia, y se precipitó sobre la Princesa y en venganza, también le atravesó el corazón de un potente lanzazo, la que a su vez se desvaneció en las ahora rojas aguas de la laguna.
Cuando los caciques se dieron cuenta de que la habían cagado soberanamente por actuar en forma precipitada e irresoluta, era ya demasiado tarde para salvar a la pareja. A pesar de que las esposas de los caciques los advirtieron de su obstinación, y les pidieron que no fuesen testarudos e intransigentes con el asuntito éste, lo hicieron igual. De aquí se deriva la expresión: "mas porfiado que un mapuche curao".
Ambas entristecidas tribus lloraron por largo tiempo. Después de un año, los pehuenches y los mapuches se reunieron en la laguna para celebrar el aniversario de su muerte y para recordarlos. Las tribus llegaron ya caída la noche después de una larga caminata, y se acomodaron a dormir a la orilla del lago para pasar la noche.
Cuando clareó el alba, los incrédulos ojos de los mapuches y pehuenches observaron un espectáculo enigmático e inexplicable que ocurría en medio de la laguna. Del oscuro fondo de las quietas aguas surgieron enhiestas dos lanzas entrecruzadas sobre el lago. Una verde enredadera las entrelazaba y las unía apretadamente, y de ella colgaban graciosamente dos hermosas y grandes flores con una delicada forma de campana alargada: una roja como la sangre y la otra blanca como la nieve.
Y así, las tribus que todavía vivían enemistadas por razones sin razón creyeron comprender lo que sucedía a través de este claro mensaje de los dioses de las profundidades del lago. Decidieron reconciliarse con un Machitún(6) a todo trapo con chicha, mote con huesillos, y una banda con kultrúnes, trutrucas, y pifilkas(7); y de común acuerdo, decidieron llamar a la flor copihue, que es la unión de Copih y de Hues. El lago, es el lago Nahuel Huapi. Ésta es una de las historias del origen de nuestra flor nacional.
(6) La ceremonia del machitún la efectuaba normalmente un curandero llamado machi al que se le atribuía poderes sobrenaturales que le permitían comunicarse con los espíritus, para sanar a algún mapuche enfermo.
(7) Kultrún: tambor, Trutruka y Pifilka, instrumentos de viento. http://www.travelsur.net/facts265.htm
Y pasó por un zapatito roto, y si me creen ésta, mañana les cuento otro.
Otra leyenda Mapuche cuenta que de cómo, después de una gran batalla de los guerreros mapuches, algunos sobrevivientes se subieron a los árboles cercanos para averiguar del resultado de la batalla. Estos guerreros viendo que todos sus camaradas de armas habían perecido, se pusieron a llorar y a sollozar de tristeza, y sus lágrimas derramadas se convirtieron en flores de sangre en honor a sus amigos muertos. Y así fué como nació el Copihue.
El Rincón del Chunchito: Como el Copihue llegó a Europa
El Copihue fué introducido a Europa por William Lobb durante su connotada expedición de recolección de plantas en las templadas selvas tropicales de Valdivia entre 1845 y 1848.
William Lobb (1809 - Mayo,1864) fué un recolector de plantas nacido en Cornwall, Inglaterra, que trabajaba para la florería Veitch de Exéter, y fué el responsable de la introducción comercial a Inglaterra de la Araucaria Araucana de Chile. Él y su hermano Thomas Lobb, fueron los primeros recolectores enviados por la compañía Veitch con el objeto de obtener nuevas especies y grandes cantidades de semilla.
La recolección de especímenes de plantas vivas de la selva, llamada a veces "cacería de plantas", es una actividad que ha venido ocurriendo por siglos. La más temprana evidencia registrada de cacería de plantas fué en 1495 A.C. cuando cazadores botánicos llegaron a Somalia para recoger árboles de incienso para llevarle a la reina egipcia Hatshepsut(8).
(8) La palabra egipcia Hatshepsut significa "La Más Noble de las Señoras", el título o nombre del quinto faraón (que fué una mujer) de 1508 a 1458 A.C., de la décimo octava dinastía del Egipto antiguo. Los Egiptolojistas la miran generalmente como a uno de los faraones más exitosos, con un reinando más largo que cualquier otra mujer de dinastía egipcia.
La Era Victoriana vió una oleada de actividad en la cacería de plantas por los aventureros botánicos que exploraron el mundo para descubrir plantas exóticas, y traerlas a casa, a menudo con un riesgo personal considerable. Estas plantas encontraban su destino generalmente en jardines botánicos prominentes, o los jardines privados de mecenas coleccionistas. Los cazadores más prolíficos de plantas durante este período incluyeron a William Lobb y su hermano Thomas Lobb, a George Forrest, Joseph Hooker, Charles Maries y Robert Fortune.
Los bosques chilenos
Las templadas y húmedas selvas tropicales de la nirvanesca región de Valdivia abarcan una franja costera relativamente estrecha entre el Océano Pacífico por el Oeste, y las montañas meridionales de la Cordillera de los Andes por el Este, aproximadamente entre los 37° y 48° de latitud Sur.
Al Norte de los 42° de latitud, el litoral chileno corre a lo largo de la costa, y de Norte a Sur el Valle Central chileno se sitúa entre la costa y los Andes. El Sur de los 42° de latitud, el litoral continúa como una cadena de islas costa afuera, incluyendo la isla de Chiloé y el archipiélago de Chonos, mientras que el Valle Central se sumerge y continúa como el golfo de Corcovado.
Una gran parte de la ecología regional estuvo cubierta por la hoja de hielo de la Patagonia y otros glaciares durante el cenit de la última edad de hielo la cual descendió de las montañas de los Andes, y los numerosos lagos chilenos del distrito central de la eco-región fueron originalmente valles glaciales, mientras que la parte meridional de la región tiene muchos fiordos tallados por estos glaciares.
Al norte de los bosques Valdivianos se encuentran los llamados bosques mediterráneos, las arboledas, y la abundante vegetación de la zona del Matorral chileno. Unos pocos bosques del tipo Valdiviano crecen en el norte de Chile como el que se encuentra en el parque nacional Bosque de Fray Jorge, como remanentes del último gran glacial.
Hacia el Sur se encuentra la eco-región de forestas subpolares Magallánicas. Las eco-regiones templadas Valdivianas, Matorral, y Magallánicas están aisladas de los bosques subtropicales y tropicales del norte de Sudamérica por el desierto de Atacama al norte del Matorral, de las montañas de los Andes, y de los prados secos de Argentina; al este de los Andes. Consecuentemente, las regiones del bosque templado se han desarrollado en el aislamiento relativo, con un alto nivel de especies endémicas.
En resumen, los bosques chilenos se encuentran entre los más bellos e inexplorados del mundo. Sus majestuosas existencias de verdes esperanzas han inspirado a muchos, y son un atractivo extraordinario para osados exploradores. Como lo dijo un día el Poeta de Isla Negra, Pablo Neruda (Julio 12, 1904 – Septiembre 23, 1973): "El que no conoce el bosque chileno, no conoce este planeta".
Ignacio Verdugo Cavada, 1887-1970
Este notable escritor y poeta chileno nació en la Ilustre Ciudad de Concepción el 12 de octubre de 1887. Él estudió en el seminario de Concepción y posteriormente, en la Universidad de Chile, donde recibió el título de abogado el 12 de julio de 1910. A pesar de ser un hombre iluminado, Ignacio no supo elegir. Todos saben que hay solo dos opciones en la vida: ser honrado, o ser abogado. Si ignoramos caritativamente esta pobre y desinformada decisión, forzada quizá en un momento de máxima desesperación y estrabismo emocional, Ignacio fué un hombre brillante.
Él ejerció las tareas de esta vagancia profesional en su pobre ciudad natal y en algunos desafortunados pueblos de la frontera. Fué un excelente secretario de la Intendencia penquista, cargo que se vió forzado a abandonar por razones puramente de salud aproximadamente en el año 1917, fecha en que se radicó definitivamente en Mulchén, dedicándose a una ocupación más humana y honesta: a la agricultura en los Fundos Micauquén, Malvén, y Nihuinco hasta finales de los años 1940.
Desde joven desarrolló una pasión innata por la literatura, principalmente hacia la dulzura y la placidez de la poesía. Cuando contaba 17 barbilampiños años de edad escribió el Poema "LOS COPIHUES ROJOS". Parte de sus soberbios y pulcros versos aparecieron publicados en diarios y revistas de la época, aunque lo que él había escrito podía llenar numerosos y gruesos volúmenes, el único libro que pudo publicar fué "ALMA DE CHILE". Esta publicación fué auspiciada generosamente por la Ilustre Municipalidad de Mulchén(9), con motivo del Primer Centenario de la ciudad que fué fundada en 1861.
(9) Mulchén es una pintoresca y guapa ciudad en la Región del Biobío. Según el censo del 2002, la población de la comuna apenas pasaba los 29.000 habitantes en un área de 1925.3 kilómetros². Fue establecida en 1871 por los soldados chilenos durante la campaña de pacificación de Araucanía. En 1875 Mulchén fué fundado oficialmente. La ciudad está rodeada por un recoveco del Río Bureo por todos lados, excepto por el sur, donde limita con el Río Mulchén. Está situada coquetamente a 32 bellos kilómetros al sur de la ciudad de Los Ángeles (donde nació mi padre), cerca de la carretera 5.
Pocos como él han sido capaces de interpretar con nervio, corazón y alma los paisajes de la gloriosa Araucanía, de sus enigmáticas selvas, de sus quietos lagos, de sus majestuosas montañas, de sus complacientes ríos, y de los campos sureños que vibran al unísono en sus cantos inmortales. Nuestro propio Ignacio Verdugo Cavada es padre y creador de la tradición chilena con su corazón, su sensibilidad y su magna poesía. Este insigne e irreemplazable poeta sucumbió en las rutas de la vida en la ciudad de Santiago de Chile el 10 de Abril de 1970.
EL COPIHUE ROJO
Soy una chispa de fuego
que del bosque en los abrojos
abro mis pétalos rojos
en el nocturno sosiego.
Soy la flor que me despliego
junto a las rucas indianas;
la que, al surgir las mañanas,
en mis noches soñolientas
guardo en mis hojas sangrientas
las lágrimas araucanas.
Nací una tarde serena
de un rayo de sol ardiente
que amó la sombra doliente
de la montaña chilena.
Yo ensangrenté la cadena
que el indio despedazó,
la que de llanto cubrió
la nieve cordillerana;
yo soy la sangre araucana
que de dolor floreció.
Hoy el fuego y la ambición
arrasan rucas y ranchos;
cuelga la flor de sus ganchos
como flor de maldición.
Y voy con honda aflicción
a sepultar mi pesar
en la selva secular,
donde mis pumas rugieran,
donde mis indios me esperan
para ayudarme a llorar.
----- Ignacio Verdugo Cavada, 1961 (creo...)
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